N. Feo: ¿Cuál es el elemento fundamental de tu obra?

G. Foschino: El tiempo. Siempre me ha obsesionado.

Expuesta en la Galería Leyendecker de Santa Cruz de Tenerife, A New Landscape recupera el tránsito continuo de un sendero antropológico y nómada, que nace de la necesidad de representar la obsesión por el tiempo, un tiempo distinto a aquel del espacio urbano. La isla de Rapa Nui es la matriz de la obra. Tras una residencia de mes y medio en este territorio, el artista adopta el trabajo de grabación a un espacio, de por sí, silencioso. Como decía Pablo Neruda, “Rapa Nui, Isla de Pascua, Tepito-Te-Henúa, costó mucho llegar, por siglos, por estos lados. Costó llegar y ahora es difícil salir. El gran silencio de la isla está sobre nosotros. Nos rodea el espacio azul del océano. Sin embargo, el antiguo misterio que parecía subsistir debe por fin ser aclarado. Debe tener, esa interrogación, una respuesta” [1]

Gianfranco Foschino, nacido en 1983 en Santiago de Chile, retoma la andadura cinematográfica del silencio a través de la trascendencia del territorio. El artista, que estudió cine en UNIACC y Diseño de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires, ha elevado su obra al prestigio internacional. Desde 2009 comienza su carrera artística con la muestra colectiva Academia abierta, celebrada en el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago de Chile y comisariada por Melania Lynch. En 2010, en Almost Romantic, curada por Christopher Eamon en la I-20 Gallery de Nueva York, desarrolla una producción creativa que se consolida en 2011, en el pabellón del IILA de la 54ª Bienal de Venecia. Su presencia en festivales de video-arte desde 2009 en la novena edición del concurso Juan Downey de Santiago de Chile, en 2010 en el Images Festival de Toronto en su vigésima tercera edición, o actualmente en la décimo octava edición del Festival Internacional de Arte Contemporânea Sesc Videobrasil, le permiten ampliar y fortalecer la línea de trabajo que realiza en torno al cine y la fotografía.

En esta línea y con motivo de la exposición colectiva The second seating for the last supper, celebrada en la Galería Leyendecker de Santa Cruz de Tenerife, en enero de 2012, Foschino compartió escena con obras en alza del arte contemporáneo, como las de Ángel Otero, Chris Verene, Jorge Tacla, Brian Duggan, Alighiero e Boetti, William Powhida, Martin Kippenberger y Richard Mosse. La exposición, comisariada por el crítico Christian Viveros-Fauné, presentaba, una vez más, una línea creativa que en La Espera (2009) resume la totalidad de su trabajo: el vídeo, el silencio y el marco. En 2011, en SILENCIO PARA 5+ En la Pampa, celebrada en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile y comisariada también por Viveros-Fauné, Foschino había mostrado, quizás, uno de los mejores trabajos en esta línea de creación: Fluxus (2010). Ambas obras estuvieron un año después en la Galería Leyendecker bajo el título Cinco historias. Dos creaciones que podrían perfectamente definir un nuevo recorrido en la producción de Foschino: el tránsito del espacio urbano al espacio natural, de La Espera a Fluxus, de Fluxus a A New Landscape.

Gianfranco Foschino, vista de A New Landscape en la Galería Leyendecker, Santa Cruz de Tenerife. Cortesía: Galería Leyendecker

Entre Cinco Historias y A New Landscape, el cambio es evidente. Si bien en la primera la obra se desarrollaba mayoritariamente en la grabación de espacios urbanos y naturales, en su minoría, en A New Landscape, Rapa Nui, y su territorio, ofrecen una temática puramente paisajística. De esta forma, en el ejercicio de contemplación que es la obra de Foschino el público disfruta de un sentido lúdico de la mirada. El espectador observa la obra y piensa, a priori, en una caja de luz, como aquellas del espacio urbano que invaden las sombras [2], o bien cree ver una fotografía, porque su estatismo no se asocia con el dinamismo del vídeo. En este sentido, el ejercicio contemplativo es un acto de observación, pero también de concentración. Observar el detalle en una sociedad de consumo no es quizás el elemento característico de la masificación, y son por ello la simpleza, la nitidez y la claridad los conceptos que permiten en la obra de Foschino descubrir un proceso que se encuadra como elemento pictórico, como representación fotográfica y como exaltación cinematográfica. La relación obra-espectador es sencilla, pero sólo al descubrir el detalle del movimiento, que no se creía encontrar, la obra obtiene el resultado final.

Así, Foschino, que realiza largas tomas sobre los espacios naturales y casi vírgenes de Rapa Nui, busca rasgos particulares que pueda aplicar a la perspectiva de la obra. Situando la cámara en un espacio determinado, elegido por una cuestión lumínica o simplemente por una conexión subjetiva del artista, la obra se desarrolla captando el tiempo transcurrido y se expone con el tiempo elegido. Pero ¿existe realmente el tiempo?. Existe el tiempo, en cuanto noción humana para medir la existencia, pero sin ese matiz, el transcurso del día a la noche, de la luz intensa a la tenue caída del sol, no se denomina tiempo, sino naturaleza. Ya lo decía Vicente Gerbasi cuando señalaba que no existe fuera del sujeto, sino que acontece o sucede [3]. El tiempo silencioso transcurre ofreciendo la pérdida y el deterioro, pero también la eternidad. En este sentido, la naturaleza de Rapa Nui, que Foschino define como atemporal, representa la superación del sujeto y por lo tanto la superación del tiempo humano, un tiempo que como decía Jorge Luis Borges, sólo es, cuando existe en nosotros y es aquí, un tiempo circular.

Rapa Nui, como isla, es aislamiento/liberación, círculo/horizonte, tierra/mar. La delimitación de la obra en el marco vendría a conformar una obra-isla como metáfora de la imagen atrapada, condicionada a la constante reproducción y a la eternidad, en una ineludible existencia. El marco, que representa la tradición pictórica y el peso del encuadre, abandona el formato clásico pictórico y ejerce su función para rodear la imagen fílmica. Es pues el artista chileno “[…] un ladrón que no perturba. Sigiloso y mudo, se apodera de la apreciación más valiosa: reconocer la simplicidad de la existencia. No hay sobrecarga, no existe el bullicio, no hay gritos, no hay risas, solo movimiento dentro del aparente estatismo fílmico. De un momento a otro, el arte se ha quedado, una vez más, mudo, y la nostalgia surge fruto de un reconocimiento sensorial distinto […]. Foschino me define su trabajo como una composición por capas, marcado por la profundidad del vídeo, que permite crear una armonía diferente, y posibilita una perspectiva de pintura” [4]

Si bien en obras como Lota (2010) o La Fenêtre (2008) la utilización del mutismo intensificaba la visualización del espacio urbano, en A New Landscape el silencio aplicado a Rapa Nui intensifica la noción de lo primigenio. Nadie estuvo en la formación de las montañas, nadie vio las primeras nubes, y nadie puede decir que conoce el sonido del viento desde el primer instante. Así que el silencio de Foschino es un silencio que parte de la génesis de la isla, de su longevidad y de su origen. Una obra cromática, una obra de luz y de tiempo en el territorio. Un artista que convierte la naturaleza en paisaje, una naturaleza secuestrada a través de la mirada. Gianfranco Foschino, desde Vermer [5] al minimalismo compositivo, del bullicio silenciado al origen del silencio.

Gianfranco Foschino, Fluxus, HDV, 7 min. Silent Loop. 2010. Vista de instalación en el MNBA, Santiago. Cortesía del artista

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[1] Pablo Neruda, Rapa Nui: Declaración solemne, en Obras Completas V. Nerudiana dispersa 1922-1973, ed. Hernán Loyola (Barcelona: Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2002), pp. 320-321.

[2] Santiago Toste, El tiempo detenido, en Diario de Avisos, 16 de Septiembre de 2013: http://culturayocio.diariodeavisos.com/2013/09/16/el-tiempo-detenido
Foschino señala: “Ninguna de las piezas cuenta con sonido y todas ellas poseen un marco, hasta el punto de que en ocasiones la gente llega a creer que son cajas de luz”.

[3] Ver el prólogo de Francisco Pérez Perdomo en Vicente Gerbasi, Obra poética (Caracas, Venezuela, 1992), p.21.

[4] Noemi Feo Rodríguez, Gianfranco Foschino: el silencio del ladrón, en Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel: http://www.racba.es/index.php/pulso-del-arte2/400-gianfranco-foschino-el-silencio-del-ladron

[5] Charles Finch en The Veermer of Chile, en Artnet: http://www.artnet.com/magazineus/features/finch/gianfrancofoschino9-22-10.asp

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Noemi Feo Rodriguez

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