Este año, el auditorio de Feria Chaco puso en discusión un tema fundamental para el desarrollo de las artes visuales de Chile: la colección. Invitó a debatir sobre ello a destacados profesionales del área, entre ellos Natalia Majluf, directora del Museo de Arte de Lima (MALI), cuyo trabajo curatorial y de investigación se ha centrado en temas relacionados con el arte peruano y latinoamericano de los siglos XIX y XX.

En la mesa de conversación en Chaco, junto a Carmen Cuenca y Osvaldo Sánchez, se plantearon preguntas claves, a las que estos tres expertos buscaron dar respuesta desde su posición como directores de colección: ¿Cómo se dirige una colección? ¿Cómo se modernizan los modelos de exhibición y la relación que establece el espectador con la obra? ¿Qué relación se propone entre la idea de una colección y su “educación”?

Conversamos con Natalia Majluf en nuestro stand en Chaco 2013 sobre las relaciones entre las ferias de arte y la colección institucional, entre el mercado y la curaduría.

Rodolfo Andaur y Natalia Majluf, en entrevista. Cortesía: Andrés Lima

Rodolfo Andaur: Con los antecedentes que poseo de lo que ocurre en Lima, en relación a las ferias de arte contemporáneo y el archiconocido boom económico que ha despertado en esa ciudad, me gustaría saber ¿cuá sería la importancia que tienen estas ferias limeñas para nuestra región?

Natalia Majluf: Yo creo que las ferias de arte hoy en día están cumpliendo un papel muy importante en dinamizar el mercado. En hacer que más gente se acerque al arte. Por ejemplo, la cantidad de gente que estuvo en la inauguración de Chaco, muchas de ellas no van constantemente a galerías de arte. Por eso el esfuerzo que hace Irene Abujatum y su equipo creo que es muy valioso para Chile, ya que permitirá que nuevos coleccionistas se acerquen a fomentar arte y todo esto repercuta en las instituciones públicas que permiten que haya nuevos mecenas, nuevos filántropos. A través de las ferias aparecen nuevas personas que apoyan y entregan nueva energía al campo artístico. Creo que eso es algo que se necesita mucho en nuestros países. En Lima, las ferias han tenido un impacto muy positivo. Yo era un poco escéptica acerca de estas dos ferias pero mira que las dos funcionaron, las dos tuvieron un papel importante, las dos generaron un interés en la ciudad, trajeron a mucha gente de afuera. Y esto es lo que pasa muchas veces con las ferias: son una ocasión especial que crea un espacio de articulación que son muy interesantes para la región.

R.A.: ¿Entonces hoy en día dinamizar, dentro de una feria, el coleccionismo y el galerismo también significa crear nuevas plataformas para la creación?

N.M.: Idealmente si.

R.A.: Porque hoy frente a esta quinta versión de Chaco la visión de coleccionismo está más insertada en la operación que tiene la dinamización de una feria como ésta. En Chile el coleccionismo por lo general es asimilado al trabajo de un museo ¿Pero cómo ves tu la idea de coleccionar desde el museo con la aparición de las ferias de arte?

N.M.: Bueno, los museos, en general, deben buscar oportunidades para enriquecer su colección en distintos ámbitos. Casi todos las colecciones de los museos están intentando salir de lo local, ampliar su mirada y por cierto estas ferias de arte pueden colaborar en ello.

R.A.: Natalia, tu fuiste una de las primeras en Lima en asumirse como curadora cuando comenzaste a trabajar en el MALI. En este sentido, ¿qué papel juega la curaduría en nuestra región en torno a la feria?

N.M.: La curaduría se ha desarrollado de una manera impresionante en los últimos 20 años. De hecho, como dices, el término no era usual cuando yo empecé a trabajar en el museo; me preguntaron que quería hacer y yo dije “quiero ser curadora”; y ellos me respondieron: “¿y eso qué es?”. Bueno, los tiempos han cambiado y la curaduría ha tomado una nueva importancia en la región y han aparecido curadores jóvenes que están aportando mucho al cambio del discurso del arte. Y creo que las ferias son espacios que permiten activar nuevos diálogos regionales, que se han convertido en una de las nuevas plataformas para el diálogo entre curadores y coleccionistas, tanto que hoy los principales foros de encuentro son estas ferias de arte. Es decir, las ferias están tomando un papel importante en la visión curatorial y el trabajo de los coleccionistas.

R.A.: Cada cierto tiempo, en las revistas especializadas y en la prensa, se habla acerca de las ventas en el mercado del arte. Pero al parecer estas ventas limitan mucho con las burbujas que se han creado en torno al arte contemporáneo en los últimos años. ¿Crees que esta situación está ocurriendo en nuestra región? ¿Cuál es tu impresión al respecto?

N.M.: Difícil decirlo. Habrá casos que eso si ocurra y otros que no. Supongo que en todo sector de la actividad comercial hay cosas que están sobrevaloradas, incluso en las artes plásticas. Las burbujas, en general, se han dado en el campo internacional por la propia expansión del mercado. Porque cuando los artistas comienzan a jugar en un escena global y el mercado comercial del artista es el mundo, y no una ciudad o un país, comienzan a surgir situaciones que transforman el valor de la obras y eso es un efecto del mercado bastante interesante que hay que evaluar.

R.A.: ¿Crees que la escena peruana de arte contemporáneo se esta validando solo a través de Art Lima y Parc?

N.M.: No, para nada. Creo que en el caso peruano los desarrollos de la escena se han sustentado en el trabajo de los propios artistas, en la circulación internacional cada vez mayor de éstos y en la consolidación institucional. Es decir, las ferias han llegado al final de un proceso y no al inicio. Y obvio que esto cambia de región en región y de lugar en lugar. Por eso Chaco, en Chile, está vitalizando la escena e imponiendo una nueva agenda que va traer efectos locales importantes que hay que estudiar.

R.A.: Y ese trayecto de las ferias, eso que tu mencionas de que éstas han llegado al final del proceso, ¿tiene que ver con la existencia de una cultura del coleccionismo en Lima?

N.M.: En realidad no. El nuevo coleccionismo surge por el año 2000 junto a la nueva generación de artistas. Perú no tiene una gran tradición de coleccionismo de arte contemporáneo. No es un país que haya tenido instituciones fuertes. En ese lugar se dio la coyuntura de un trabajo en conjunto, se han tejido redes y se ha apostado por un cambio. Eso está claro en el caso peruano.

R.A.: ¿Y cómo ves el caso de Chaco?

N.M.: En el caso chileno, puedo decir -soy una persona de afuera y me puedo equivocar- que la actividad en torno a la feria está generando un nuevo dinamismo en el escena que sin duda va atraer a coleccionistas.

R.A.: El MALI posee una gran colección de arte que contempla obras desde el siglo XVIII hasta el XX. Desde ese lugar, ¿cómo se apoya el coleccionismo en Perú?

El MALI es un museo de gestión privada y es un lugar que ha apostado por fomentar el coleccionismo en el Perú. Una situación que ha surgido desde las propias actividades que ha producido el museo.

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Rodolfo Andaur

Curador de arte contemporáneo. Su trabajo de campo se ha enfocado entre la contingencia política y los conceptos que rodean la antropología latinoamericana. Además ha organizado una serie de seminarios y talleres que reflexionan en torno al arte contemporáneo y la práctica de la curaduría.

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