El 12/12/12 a las 12 pm, el artista mexicano Mario de Vega bloqueó la entrada de la sala de exhibición principal de la galería Meinblau en Berlín con un muro de bocinas, un sistema de sonido de 5.5 metros de alto por 4.5 metros de ancho, encendido y conectado a la fuente de electricidad principal. El sistema de sonido, dirigido hacia un área vacía, bloqueaba el espacio de exhibición haciendo un corte hermético, impidiendo de ese modo el paso del público al supuesto espacio interno detrás de la instalación. Los visitantes de la exhibición, confrontados con este muro enorme, se encontraban en una situación de inseguridad permanente frente a la pregunta sobre si este sistema que emitía un ruido suave podría el minuto siguiente tornarse en una caja sonora ensordecedora. El riesgo latente y la agresión subliminal eran elementos intrínsecos a esta intervención site-specific.

Este proyecto que se llevó a cabo en Berlín, en donde el artista vive y trabaja desde 2008, marca el remoto preludio de la exposición individual Sin, que tiene lugar en el Laboratorio Arte Alameda, Ciudad de México, de junio a agosto de 2013, bajo la curaduría de Carsten Seiffarth.

Mario de Vega, Sin, 2013, instalación sonora en Laboratorio Arte Alameda. Cortesía: LAA

Mario de Vega, Sin, 2013, instalación sonora en Laboratorio Arte Alameda. Cortesía: LAA

Nacido en 1979 en la Ciudad de México, de Vega ha trabajado en el campo del arte sonoro, el arte conceptual y las artes visuales. Ha presentado su trabajo en conciertos, además de conceptualizar y realizar performances y diversos proyectos de exhibición, predominantemente de corte intervencionista, para los cuales utiliza regularmente medios efímeros. De Vega ha publicado en diversos soportes sonoros y múltiples y su trabajo ha sido mostrado en galerías, museos y espacios para proyectos alrededor del mundo.

El punto de partida para todos los proyectos que han sido producidos en el Laboratorio Arte Alameda –una iglesia cuya construcción data del siglo XVI y que fue parte del Ex convento de San Diego, ahora transformada en espacio de exhibición de arte contemporáneo- es el espacio de exhibición en sí mismo con todas sus cualidades históricas, sociales y arquitectónicas. Sin nació del espacio de exhibición y, de hecho, no pone nada en él. Mario de Vega, quien sobre todo está interesado en las apariencias en sí mismas, no muestra artefactos pintorescos, sino instalaciones y objetos instalados que actúan a través de sus propias apariencias o bien de sus ausencias.

«La propuesta inicial fue que el museo estuviese vacío durante el periodo de exhibición, sin custodios y sin personal administrativo. Un espacio muerto en donde no hay instrucciones, sólo una lista considerablemente rígida de restricciones en donde, una vez leídas, el visitante tendría la posibilidad de decidir entrar o no, una vez entrando, tendría también la facultad de decidir qué hacer con su integridad física. Dicho en otras palabras, mi intención era generar un escenario adecuado para un suicidio con gloria. Incluso colectivo en el mejor de los casos», explica el artista.

Sus proyectos reflejan siempre las realidades presentes fuera del espacio de exhibición. En gran parte de los trabajos de Mario de Vega encontramos violencia, amenaza, agresión y dolor. Su trabajo inquieta, no es ostensiblemente empático ni descriptivo a través de narrativa alguna. Todo comienza en un nivel más profundo y en un punto más elemental, porque el visitante es confrontado con puras apariencias que modifican la percepción de manera potente y que pueden resultar en efectos sensibles físicamente. Al final de Vega no sólo da forma al entorno, sino además a nuestra percepción del mismo.

Mario de Vega, Sin, 2013, instalación sonora en Laboratorio Arte Alameda. Cortesía: LAA

Mario de Vega, Sin, 2013, instalación sonora en Laboratorio Arte Alameda. Cortesía: LAA

Sin significa simplemente “en ausencia”; en latín significa “si” y “pero”; en el contexto de la exhibición puede tener más significados: Sin es el nombre del dios de la luna babilónico, pero también es el nombre del famoso videojuego de ataque en primera persona lanzado al mercado en 1998. En inglés, la palabra responde a agresión y sacrilegio.

Violencia y pecado del pasado denotan la historia del ex templo del convento de San Diego, que entre 1571 y 1820 fue uno de los principales sitios de la inquisición en México. Fue aquí en donde se condenó a los llamados heréticos y donde muchos de ellos fueron quemados vivos.

«Utilizar presión acústica como material, impone el entendimiento de este medio como un elemento presente, pero ausente en términos visuales. El sonido es un material físico en sí, es un medio que impone fuerza, y a mi entender, el uso de recursos tecnológicos en mi trabajo expone un acercamiento a entender la tecnología como un medio de imposición de fuerza y dislocación de comunicación horizontal. Mi trabajo se aleja de una posición moral, incluso podría decir que carece de ella. Lo que hace es simplemente sumarse a un voto por el exterminio de la raza humana, respetando valores individuales y posiciones opuestas a la mía», puntualiza de Vega.


Nota del Laboratorio de Arte Alameda

Para el acceso a esta muestra, usted debe considerar que la actividad acústica presente en el espacio de exhibición investiga posibles reacciones físicas causadas por la resonancia de ciertos órganos humanos al ser expuestos a bajas frecuencias, la alteración del equilibrio debido a fenómenos vibratorios en el proceso de escucha y la posible dislocación de la percepción a partir de estar expuesto a actividad infrasónica, entendida como toda frecuencia sonora imperceptible por el oído humano.

Al hacer uso de actividad infrasónica, bajas frecuencias y alto voltaje, la muestra no es apta para niños, mujeres embarazadas y personas de la tercera edad, así como personas con problemas de presión arterial, cardiacos e hipersensibilidad.

Tanto el autor, el equipo curatorial y el Museo, no se hacen responsables por las posibles complicaciones presentadas. Un equipo de paramédicos estará a sus órdenes en caso de ser requerido.

Debido al uso de alto voltaje (7,000 volts) el visitante de la muestra no puede acceder con medios inflamables y dispositivos móviles al interior del Museo. En el caso contrario y al considerar que esta muestra no es apta para usted, lo invitamos a acceder a la Sala Retrospectiva, seleccionada por Michel Blancsubé, que reúne 10 años de producción del artista.

Por su seguridad, considere el tiempo que permanecerá expuesto a la pieza.

Sin puede desencadenar reacciones físicas, que, aunque de naturaleza efímera y benigna pueden ser inquietantes.