Lo Objetual, lo Pictórico y lo Gráfico son los tres polos del triángulo propuesto. El primero está organizado en torno a la clasificación y al inventario; el segundo, a partir de la metacrítica de la tradición de la mancha pictórica; y, el tercero, desde la radicalidad de los desplazamientos.

Justo Pastor Mellado

Todos vamos acumulando recuerdos con el paso del tiempo, esos objetos o imágenes que identificamos con nuestra niñez, o con algún hito de nuestra vida. Olores que nos recuerdan lugares o colores que nos recuerdan personas. En su exposición en D21, el artista chileno Cristián Silva presenta una colección de  símbolos personales y culturales que gatillan este tipo de recuerdos.

Desde el estampado de una bolsa comercial que guarda como souvenir de la estadía de su familia en España en tiempos de exilio, hasta la reconstrucción de una máscara azteca como vestigio del tiempo que vivió en México, forman parte de la exposición. De este modo, se puede recorrer la muestra reconstruyendo historias del propio artista, y de muchos otros.

Nos topamos también con burkas y paletas de ping-pong colgantes, coronas de laureles, parras y olivos en los muros, todo esto ambientado con el sonido de monedas cayendo, el canto de un choroy y algunos golpes que salen desde un megáfono.

El laurel y el olivo nos remiten a la mitología griega, donde las ramas trenzadas coronaban las cabezas de dioses, emperadores y victoriosos, pero acá las coronas están vacías. Cerca de ellas podemos encontrar una pila de laurel procesado industrialmente, ramas de árbol disminuidas a pequeños chips con los que Cristián Silva apela a nuestra sociedad contemporánea, denunciando su decadencia y la ausencia de quienes deberían portar las coronas.

Una ruleta de la fortuna como las que se pueden ver en programas de concursos en la televisión describe dolencias y afecciones que se sortean entre los que se atrevan a hacer girar la rueda. Y en representación de todos los derrotados, el artista exhibe un video en blanco y negro donde muestra en cámara lenta a un grupo de sujetos caídos tras la batalla.

Una parte de la galería está cubierta con un papel mural que provoca juegos de perspectiva en el espectador, y un muro luce un gran fotomural de un paisaje. Otros dos muros exhiben dibujos a carboncillo y pastel seco de dos grandes portones, al estilo de Versalles, a través de los cuales los espectadores podrán entrar y salir de la exposición.


Cristián Silva: Agua y gas en todos los pisos

Del 26 de julio al 29 de agosto de 2013

D21 Proyectos de Arte, Santiago de Chile

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.