1.

Antes que nada, ha de tener en cuenta el lector sentimental que lo expuesto en la muestra Archivo Bolaño (1977-2003) se corresponde con apenas una parte mínima de lo existente. En total, cuenta el archivo del escritor chileno afincado en Catalunya con más de catorce mil páginas (entre las que se incluyen borradores, manuscritos, cuadernos, libretas y hojas sueltas). De todas esas páginas, que se escanearon en su momento para su preservación digital, podrá visionar el visitante de la muestra que ofrece el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) una ínfima parte. Y es que, claro, están los cuadernos (algunos pocos, pues hay ochenta y cinco en total), pero de ellos no más que pueden verse unas pocas páginas (lo cual encontrará el lector sentimental, a todas luces, insuficiente). El lector de mirada sentimental sentirá –de inmediato- cierto chasco, pero sepa que ello tiene una lógica, una lógica expositiva, que además se ciñe al propósito de celebración y homenaje al genial escritor chileno fallecido hace diez años.

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Roberto Bolaño, Gerona © Herederos de Roberto Bolaño

Sobre este particular, debe saber el potencial visitante (romántico) que la selección del material ha sido realizada por Carolina López, la viuda de Roberto Bolaño, con el asesoramiento de Valérie Miles (co-directora de la revista Granta) y Juan Insua (director del CCCB_LAB). A Carolina López se le debe, además, el rasgo que nuestro lector de buen seguro encontrará de mayor relevancia y validez: la fijación definitiva de una cronología creativa y que pone fin a las especulaciones sobre su legado total. Entre tales obras escritas por Roberto Bolaño y referenciadas en la exposición se incluyen veintiséis cuentos inéditos y cuatro novelas igualmente inéditas. A lo que ha de sumarse, claro está, todo lo publicado en vida del autor, más los inéditos que, como bien sabe nuestro lector, le sucedieron a su muerte y de los que es responsable su primer albacea literario antes de que los herederos se hiciesen cargo: Ignacio Echevarría (encargado de rastrear los discos duros del ordenador de Bolaño).

En la rueda de prensa de presentación de la exposición, Carolina López ya afirmó con total rotundidad que no tiene ninguna intención de publicar los inéditos, pues aunque de ellos se haya realizado una primera lectura para su catalogación, requieren aún un minucioso estudio y un análisis concienzudo que determine su valor.

Así que lector sentimental, tranquilo; de momento.

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Reportaje fotográfico a raíz de la publicación de la primera novela de Roberto Bolaño Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, escrita con Antoni García Porta. Gerona, 1984 © Fondo Joan Comalat / INSPAI – Centro de la Imagen, Diputación de Gerona

2.

En el postfacio del libro de la escritora italiana Lorenza Foschini El abrigo de Proust (Impedimenta, 2013), dice el traductor de la obra, Hugo Beccacece, que “nadie le ha sido más infiel a Proust que los proustianos”. Pero que tal infidelidad o traición es, sin embargo, fruto del amor. Beccacece habla de “malentendido” entre el autor y sus lectores.

Todos los admiradores de Bolaño, igual que los de Proust, saben (sabemos) que lo único importante está en su obra, en esa modernidad del libro que es, como decía Proust, “el producto de un yo distinto del que manifestamos en nuestros hábitos, en sociedad, en nuestros vicios. Ese yo, si queremos tratar de comprenderlo, sólo podremos hacerlo en el fondo de nosotros mismos, intentando recrearlo en nosotros».

Por esta razón es inevitable que quien quiera ver en la vida los rastros de la literatura quede siempre decepcionado.

Y esto es justamente lo que le sucede(rá) –de primeras- al visitante sentimental en su acercamiento brusco a Archivo Bolaño.

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Calle del Lloro, núm. 23, Blanes, 2013. Adrià Goula © CCCB, 2013

3.

En el debate que tuvo lugar el pasado 15 de marzo, incluido en el programa del festival de literatura expandida Kosmópolis 2013 y que llevaba por título Roberto Bolaño: la gestación de un mito, dijo su editor Jorge Herralde que se tiene la falsa idea de que Bolaño vivía como un eremita en Blanes.

Un ejemplo de malentendido, entre cientos.

4.

Sirva el largo preámbulo para poner de relieve un hecho insoslayable, que en la construcción de ese mito/monstruo que es hoy Bolaño –y en un tiempo record: diez años- hemos coadyuvado todos: lectores, herederos, prensa, detractores, libreros, críticos, editores, agentes editoriales, etc

5.

Sepa Ud. querido lector que quizá uno de los inconvenientes fundamentales de Archivo Bolaño (y me refiero a su conceptualización) y que la diferencia de las otras exposiciones que se han incluido en el ciclo Las ciudades y sus escritores (de la que Archivo Bolaño es parte integrante) es que es tripartita, esto es, está dividida en tres ciudades y se corresponde con tres épocas bien distintas en la vida del escritor: La universidad desconocida (Barcelona 1977-1980), Dentro del caleidoscopio (Girona, 1981-1984) y El visitante futuro (Blanes 1985-2003). Por este motivo encontrará Ud. que la exposición es necesariamente fragmentaria y poliédrica y, por definición, inasimilable (pues muestra al visitante demasiadas aristas a las que agarrarse). Esto, que no significa en sí mismo un demérito, es una circunstancia que se ha de tener en cuenta porque el material (a pesar de resultar una ínfima parte de la totalidad, como ya dijimos al principio) es apabullante –y difícilmente “legible”, ni en una ni en cien visitas.

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Calle Tallers, núm. 45, Barcelona, 2012. Adrià Goula © CCCB, 2012

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Calle Caputxins, núm. 29, Gerona, 2013. Adrià Goula © CCCB, 2012

 

6.

Por generalizar, le recordaría al lector sentimental (pero eso Ud. ya lo sabe, claro) que la primera época de Bolaño es una época más poética, de dispersión, la época de los amigos y la vida exterior, de proyectos múltiples, de tanteo y de, hasta cierto punto, experimentación. La segunda, en Girona, es un período de maduración y trabajo, de conciencia de escritor y de bosquejo de las posibilidades –especialmente narrativas- de la escritura, de mirar hacia dentro y de soledad y aislamiento. Y la última (sobre todo a partir de 1993), es la época de la profesionalización, pero también la de la vida familiar, la del sosiego, la calma emocional y la tranquilidad económica y, por ello, la del perfeccionamiento y de la ambición. Es la época, como ya Ud. bien sabe,  también de las publicaciones, del comienzo de la construcción de la imagen pública.

En cada una de las tres partes de la exposición hay manuscritos inéditos (algunos escritos en libretas, otros mecanoscritos), cuadernos con anotaciones de trabajo y materiales que los complementan. Entre los materiales añadidos están las fotografías y el material audiovisual. Muchas de las fotografías le serán ya familiares. Entre las inéditas llaman la atención algunas de finales de los setenta, donde se ve a un Bolaño jovial, despreocupado, afrentoso y vivaz, retratado junto a amigos como A. G. Porta, Bruno Montané y otros. Resulta llamativa una en la que vemos a Bolaño con bigote o un par de ellas en las que se ve a Bolaño en la ventana de su estudio de la calle Tallers. De la época de Girona son valiosísimas unas instantáneas en las que aparece Bolaño con su perra, en la soledad del monte (y que al lector avispado enseguida le retrotraerán al cuento Enrique Martín, incluido en Llamadas telefónicas). De la última época son reseñables las fotografías de familia en diversas ciudades europeas, así como también las tomadas con amigos (Cercas, Vallcorba, el mismo A.G. Porta y otros) en su propio domicilio, en Blanes. Igualmente resultan curiosas las fotografías de la lectura del discurso en la entrega del premio Rómulo Gallegos (fotografías que yo, al menos, no había visto).

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Roberto Bolaño, Antoni García Porta, Sylvia Beach y James Joyce. Fotomontaje, Blanes, 1984 © Herederos de Roberto Bolaño

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Reportaje fotográfico a raíz de la publicación de la primera novela de Roberto Bolaño Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, escrita con Antoni García Porta. Gerona, 1984 © Fondo Joan Comalat / INSPAI – Centro de la Imagen, Diputación de Gerona

 

El material audiovisual (además de con “las entrevistas chilenas”) se complementa con tres grandes pantallas en cada una de las secciones las que se muestran los domicilios del escritor (pero no todos), así como algunos lugares (unos pocos) de los que Bolaño frecuentaba. Por ejemplo se nos muestra el café Central, donde Bolaño iba a tomar café en los setenta con A. G. Porta, La Granja Parisienne (donde iba a leer), pero también los aledaños de su casa en Girona, su tienda de wargames favorita en Blanes (y a cuyo dueño se entrevistaba en la cinta Bolaño Maldito) o el archifamoso estudio en la calle del Lloro. El resto del material audiovisual de la muestra (obras de creación basadas en textos suyos) es material que no es estrictamente de Bolaño (y por lo tanto nada tiene que ver con su archivo); es decir, se trata de material subsidiario y, por esa misma razón, le resultará al lector sentimental quizá o redundante o ruidoso.

7.

Pero detengámonos un momento en el ruido.

Con el propósito de no renunciar al público general, el CCCB injerta adentro del Archivo Bolaño una suerte de juego detectivesco y que consiste en que en las diferentes vitrinas se le van señalando al visitante juguetón unas “pistas” que este debería ir siguiendo hasta desvelar algún enigma (no le puedo decir de qué trata el enigma porque tampoco me he puesto a desentrañarlo). Tal divertimento, sin embargo, le hará sospechar al lector romántico que la exposición no está –como se dice y argumenta en su presentación- pensada para el especialista, sino para un público indefinido, que ni es especialista ni es un visitante genérico, ni es un admirador de Bolaño.

Tal indefinición dejará al visitante sentimental francamente contrapuesto.

A este respecto, advertir a nuestro viajero apasionado que no se extrañe ante la rara y tenue iluminación del espacio (y que le dificultará la lectura de los cuadernos, dispuestos además de manera horizontal, en vitrinas bajas, cual sarcófagos). Aunque se le haga raro el ver papeles escritos anteayer –como aquel que dice- tratados de igual modo que un incunable de hace cinco siglos, piense que tal alteración lumínica responde a la mejor conservación de los materiales en exposición.

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Literatura para enamorados 2, Manuscrito de Roberto Bolaño, junio, 1979. Archivo 24 – 121 © Herederos de Roberto Bolaño

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Diorama / cuaderno primero, Manuscrito inédito de Roberto Bolaño. Archivo 23 – 115 © Herederos de Roberto Bolaño

 

8.

Y siguiendo un poco más con el tema del ruido, todavía un último apunte.

La exposición está pensada como un libro, en el sentido de que la abre un prólogo (sus años mexicanos) y la cierra un epílogo (dos estanterías con múltiples traducciones mal amontonadas de sus obras a los treinta y siete idiomas a los que se ha traducido).

Así, el espacio expositivo propiamente dicho, compartimentado en tres actos (introducción, nudo y desenlace), sería el espacio vivo del libro, donde al lector se le da la (hipotética) oportunidad de moverse libremente. Sin embargo, uno nota cierta latosa incomodidad que le obliga a no detenerse demasiado en las cosas.

En otras palabras: lo expuesto no parece del todo dispuesto para ser leído tanto como para ser mirado, observado; mejor dicho: contemplado y admirado.

Es, pues, canónico.  Y no parece admitir el reproche.

(este punto disgustará sobremanera al tímido visitante sentimental)

9.

Lo primero que llama la atención de los cuadernos es la legibilidad de la caligrafía, así como la limpieza general de los mismos, su pulcritud. Pudiera pensarse que es rasgo de carácter (la limpieza y el orden), aunque, sin embargo, yo diría que la impresión es que algunos de estos cuadernos podrían resultar así después de haber sido “pasados a limpio”. Y me refiero sobre todo a la primera época. Como si el material de trabajo se hubiese ido experimentando en papeles dispersos y, ya con versiones más o menos finales, se hubiese volcado en los cuadernos (especialmente en los que llevan por título Literatura para enamoradosCuaderno de Vida). Y en ellos se hubiesen añadido además los propósitos de trabajo futuro, ideas que desarrollar, etc. Esto mismo sucede con manuscritos posteriores, contenidos en libretas y escritos a mano con la mayor escrupulosidad. Dicho de otra manera, mucho del material que se nos ofrece es material/equipaje, no los bocetos, los preparativos ni las vacilaciones (aquí excluyo especialmente la última época, donde sí hay mucho material de trabajo, manuscritos impresos con correcciones, anotaciones y bocetos preparativos, pero ya redactado en un domicilio –por así decir- fijo).  Esto no significa que el material no sea valioso, ni muchísimo menos. Simplemente quiero llamar la atención sobre el hecho de que incluso los bosquejos y las anotaciones van pasando por diversas fases de trabajo y las que podemos ver son ya si no las definitivas, sí las más cercanas al plan final, las que han surgido ya después de una deliberada meditación y, por así decirlo, las que servirán para ejecutar el plan compositivo que resultará en un narración larga o corta (y que en algunos casos complementa a la idea inicial expresada en el cuaderno).

En cuanto a la correspondencia (al parecer el archivo total, todavía sin estar debidamente explorado, estaría compuesto por más de mil cartas) encontrará nuestro visitante romántico de especial interés una carta de A.G. Porta al respecto de la composición de Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce y otra carta (con una letra rotunda e imponente) de Enrique Lihn agradeciéndole a Bolaño que le haya mandado varias revistas. Asimismo habrá de hallar nuestro visitante no poco regocijo en las cartas que el propio Bolaño le manda a su editor Jorge Herralde, excusándose por incumplir con el tiempo estipulado para la entrega de un manuscrito o indicándole correcciones en la extensión de determinados capítulos.

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Narraciones, Manuscrito de Roberto Bolaño, 1980. Archivo 18 – 94 © Herederos de Roberto Bolaño

 

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El Tercer Reich, mapa. Manuscrito de Roberto Bolaño, 1986. Archivo 17 – 83 © Herederos de Roberto Bolaño

10.

Se pueden ver también los dos números de la revista Rimbaud vuelve a casa (la portada, nada más), proyecto de Bolaño junto a Bruno Montané, así como el libro Algunos poetas en Barcelona (editado por La Cloaca), la primera edición de Los perros románticos (que ganó el Premio Ciudad de Irún) o la primera edición de Consejos de un discípulo… editado por Anthropos en 1984. También la hermosa plaquette El último salvaje, que a Bolaño le publicara en México Mario Santiago en su editorial Al este del paraíso y su primer libro de poemas Reinventar el amor.  Otras sorpresas son la antología que preparó Roberto Bolaño Muchachos desnudos bajo un arcoíris de fuego (once poetas latinoamericanos), de 1979 (y que tiene claras referencias a Los detectives salvajes), o el manifiesto infrarrealista (los dos: el primero y el segundo) que se nos muestra(n) mecanoscrito(s). Asimismo, podemos ver también alguna publicación de poemas de Bolaño en revistas; sin embargo, esta parte (la de las colaboraciones en revistas y periódicos) apenas cuenta con representación en la muestra. Se entiende que su exposición pública se pospone para un futuro indefinido.

En cuanto a la cuestión de las entrevistas en prensa (no las audiovisuales), se ha de agradecer el archivo creado por el CCCB y de acceso digital que contiene todas las entrevistas que le hicieron a Bolaño (ciento sesenta y siete), ordenadas por años. Y hablando de recortes de prensa, son estos prolijos en la segunda parte de la muestra, cuando el escritor vivía en Girona, y es una cosa que llama la atención, el modo en el que Bolaño, aislado y meditabundo escarbaba en los periódicos (y no en su vida, como hará antes y después) para tramar su literatura. Quizá eso haga que esta etapa sea la menos conocida (editorialmente hablando).

11.

Hay algunos libros más de la biblioteca de Roberto, pero cuya aparición es coyuntural, sobre todo en los que se relacionan con la construcción de la novela El espíritu de la ciencia ficción (inédita y escrita en Girona) o ya sus última publicaciones. Esto es, qué duda cabe, uno de los grandes deméritos de la exposición, pues ni se muestra la biblioteca de Bolaño, ni se hace referencia a ella, y el lector habrá de contentarse con el material ya grabado por Erik Haasnoot en su documental de 2008 Bolaño Cercano y que venía a complementar el volumen editado por Candaya Bolaño Salvaje, donde podíamos ver parte de su biblioteca. Se acordará el lector sensible (y será su recuerdo uno de puro afligido) de que en el año 2000, en el cuestionario Proust que el escritor respondió para el diario La Tercera de Chile, dijo que sus libros eran su posesión más atesorada.

12.

Respecto a la memorabilia el lector fetichista sabrá encontrar satisfactorio el visionado de las tres gafas de Bolaño que se exponen en una vitrina, su máquina de escribir o el teclado de su ordenador (con teclas perdidas), pero también el juego de guerra Auge y caída del III Reich y que está vinculado directamente con su novela El tercer Reich, entre otras mercadería íntimas.

13.

Y hay muchas otras cosas, pero las dejo para sorpresa de nuestro visitante.

14.

Sólo un último consejo: no se deje vencer por las trampas descritas en esta breve guía.

Acuérdese de aquel motto infrarrealista que escribió Bolaño en México en 1976:

“Si el poeta está inmiscuido, el lector tendrá que inmiscuirse”.

Inmiscúyase, pues.

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Reportaje fotográfico a raíz de la publicación de la primera novela de Roberto Bolaño Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, escrita con Antoni García Porta. Gerona, 1984 © Fondo Joan Comalat / INSPAI – Centro de la Imagen, Diputación de Gerona

Archivo Bolaño 1977-2003

Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), Barcelona

Del 5 marzo al 30 junio 2013

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Nace en Castellón, España, en 1977. Tiene un Diplomado en Literatura Creativa (Escuela TAI-Madrid) y es Graduado en Estudios Ingleses (Universidad de Barcelona) y miembro de la asociación española de críticos literarios (AECL). Escribe sobre arte y cultura contemporánea en el suplemento Cultura(s) de La Vanguardia y en diferentes revistas, como FronteraD, Artishock y Naif Magazine, entre otras. Ha publicado el libro de relatos "Fin de fiestas" (Suburbano, 2014). Se ocupa del departamento de prensa de la Editorial Malpaso.

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