LARA (Latin American Roaming Art), un nuevo proyecto que cada año convoca a ocho artistas de Latinoamérica a una residencia en alguna locación de un país latinoamericano, presenta su primera muestra en NC-arte, en Bogotá, bajo la curaduría general de la chilena Alexia Tala y la curaduría local (en Colombia) de José Roca.

Para el proyecto inaugural, los artistas Caio Reisewitz, de Brasil; Ximena Garrido-Lecca, de Perú; el uruguayo Pablo Uribe; la argentina Adriana Bustos; Alejandra Prieto, de Chile, y los colombianos Nicolás Consuegra, Rosario López y Leyla Cárdenas, fueron invitados a crear obras a partir de su experiencia de dos semanas en Honda (Tolima), en Colombia.

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Río Gualí, Honda, Colombia. Cortesía: LARA

LARA hizo posible que los artistas vivieran y exploraran esa población, cuyas características históricas (especialmente en la Colonia y la Independencia), geográficas y arquitectónicas, la hacen un sitio de gran interés. El resultado son fotografías, videos, collages, instalaciones y dibujos. “En este proyecto, roaming se refiere a la capacidad de movilizar la idea de un país a otro sin perder su estrategia central de acción. Itinerar y trasladarse de un lugar a otro ha sido uno de los primeros instintos vivenciados por el hombre”, explica Tala, quien agrega que LARA busca retornar la capacidad de adaptabilidad de los seres humanos, “combinada con las últimas tendencias vividas por el artista contemporáneo que se ve permanentemente enfrentado a cambiar su contexto de producción”.

En LARA, la convivencia de los artistas superó los posibles riesgos inherentes a este tipo de propuestas, como la mirada superficial producto de la brevedad de la estadía o la absorción por el entorno geográfico. La estrategia fue reunirlos “en un ambiente íntimo y cerrado planteando la residencia como una inmersión intensa en el lugar y entendiendo la curaduría como la creación de una comunidad temporal”, explica Roca.

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Artistas de LARA en la entrada a la Hacienda Nápoles, con la avioneta en donde Escobar transportó su primer embarque de droga a los Estados Unidos (Honda, Colombia). Cortesía: LARA

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Alejandra Prieto devorada por un hipopótamo. Cortesía: LARA

 

“Llevamos por dos semanas a los artistas a Honda (Tolima) y les hicimos presentaciones sobre la historia de la ciudad, también hablaron con artistas locales y, lo más importante, fue que hicimos una inmersión intensa en la ciudad. Tras este proceso, han pasado seis meses y el resultado se va a ver en una muestra en la Galería NC-Arte”, explica Roca. El espíritu de este proyecto artístico es lograr que las obras surjan de la inmersión y la relación directa con un lugar dado. Por eso, fueron determinantes los recorridos que hicieron por la antigua fábrica de Bavaria, la estación de tren, el trayecto en canoa por el Río Magdalena, la visita a Ambalema, a la fábrica de tabaco de los ingleses, a Mariquita, a la sede de la expedición Botánica, a la casa de Mutis, a Armero y a la Hacienda Nápoles, entre muchos otros.

LARA se realizará cada año en un país diferente e incluye, además de la residencia colectiva y la exhibición, la publicación de un catálogo, la participación de los artistas en una exposición de arte contemporáneo latinoamericano en el sureste de Asia y la selección de uno de los participantes para un programa de residencia en Manila (Filipinas). Este año, el ganador fue el colombiano Nicolás Consuegra.

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Vista del taller de Nicolás Consuegra, durante una visita de José Roca. Obras Día y Noche. Cortesía: LARA

Nicolás Consuegra es un agudo observador de lo cotidiano, señalando las particularidades de ciertos rasgos de la cultura urbana. En uno de sus trabajos más importantes, Uno de nosotros, entre nosotros, con nosotros (2004-2006), Consuegra constata la ubicuidad del automóvil Renault 4 como consolidación de las aspiraciones de movilidad (social) de la clase media colombiana en los setentas. El interés en las formas y rasgos populares está también presente en su nueva serie de esculturas basadas en las vitrinas de dulces típicas de las tiendas, o las rejas en donde se hace evidente su formación como diseñador gráfico, jugando con el significante y el significado (el sol blanco que anuncia la palabra “noche”) o usando la repetición para esconder el texto dentro de la ornamentación (la palabra “día” camuflada en una reja negra).

Para LARA, Consuegra ha tomado imágenes de video del río Magdalena, presencia incuestionable (casi se diría inevitable) en cualquier mirada sobre la ciudad de Honda. Y esa misma inevitabilidad dificulta una aproximación distinta, una mirada inédita. Para la presentación de estos cortos videos, en donde el río pasa lentamente entre los muros ciegos de casas ribereñas, Consuegra invoca el panorama, dispositivo pre-cinemático muy en boga en el siglo XIX con su imagen en el cual el espectador está inmerso.

La instalación se complementa con la pieza escultórica Uno no sabe la sed con que otro bebe (2012), una disposición de vasos cortados frente a un espejo, que sugieren el calor y sed de la tierra caliente. El título es un dicho popular que afirma que nunca se puede saber por lo que pasa otra persona.

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Obra de Nicolás Consuegra. Cortesía: Alexia Tala

El artista brasileño Caio Reisewitz trabajó en dos frentes: por una parte utilizó fotografía directa, a partir de imágenes sobre la forma como la naturaleza se resiste a los embates de la cultura. Por otra parte, experimentó con una aproximación al video, en donde escenas estáticas de una ciudad desierta (debido al agobiante calor del mediodía) están perturbadas por detalles como el sonido, el movimiento de las hojas, y el ocasional peatón.

«Durante mi estadía en Sao Paulo visité en su estudio a Caio Reisewitz. El trabajo fotográfico de Caio se sitúa en la frontera entre lo real, lo verosímil y lo creado. El título de su reciente libro, editado por Cosac&Naifi con motovo de su exposición retrospectiva en el Centro Cultural Banco do Brasil en Rio de Janeiro, lo define acertadamente: Parece verdad. Caio tiene una mirada aguda para encontrar estas situaciones liminales. Sus imágenes logran que el espectador permanezca atento, y con un ojo despierto», dice Roca.

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Obra de Caio Reisewitz. Cortesía: Alexia Tala

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Obra de Caio Reisewitz. Cortesía: LARA

Desde el inicio de su carrera, Leyla Cárdenas ha mirado con interés las ruinas urbanas, y en particular los vestigios que quedan en la arquitectura de los sucesivos habitantes de las casas cercenadas o derruidas. Cuando fue demolida en Bogotá una de las áreas más consolidadas del tipo de arquitectura que en Colombia llamamos “republicana” (estilo afrancesado), el sector conocido como El Cartucho, para dar paso a un desapacible parque, Cárdenas registró los interiores de estas casas, que como vientres abiertos mostraban las vidas pasadas de la arquitectura antes de dar paso a su destrucción definitiva.

Cárdenas crea instalaciones, dibujos, esculturas y fotografías con fragmentos de pinturas, pañetes, papeles de colgadura y otros elementos arquitectónicos, contextualizando el fragmento pero a la vez generando una extrañeza debido al cambio de escala o de situación. Como un arqueólogo, Cárdenas realiza una cartografía del sitio y sitúa el fragmento en relación con él.

Para LARA, Cárdenas realizó una serie de maquetas-esculturas que salen de imágenes postales, como si se tratara de una proyección perspectiva en tres dimensiones. Cárdenas recolectó tarjetas postales (que en si mismas son, de una cierta manera, reliquias obsoletas) de la ciudad de Honda, su arquitectura, sus puentes y sus monumentos, y a partir de estas imágenes, construyó dibujos tridimensionales.

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Obra de Leyla Cárdenas. Cortesía: Alexia Tala

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Leyla Cárdenas, fotografía frontal del Puente Navarro en Honda (taller de la artista). Cortesía: LARA

La artista colombiana Leyla Cárdenas, ha mirado con interés las ruinas urbanas y los vestigios que quedan en la arquitectura de los sucesivos habitantes de las casas derruidas. Para este proyecto la artista realizó una serie de maquetas-esculturas que salen de postales, como si se tratara de una proyección perspectiva en tres dimensiones. Cárdenas recolectó tarjetas postales de Honda, su arquitectura, sus puentes y sus monumentos, y a partir de estas imágenes construyó dibujos tridimensionales.

Ximena Garrido-Lecca, vive desde hace más de una década en Londres. Su particular interés es el paisaje social del Perú y cómo las culturas ancestrales van desapareciendo poco a poco debido a la globalización. Al visitar la Plaza de Mercado en Honda, bello edificio que data de 1935 y que sigue cumpliendo su función de albergar el mercado público, Garrido-Lecca se interesó en destacar cómo los vendedores han adaptado un edifico a sus propias necesidades espaciales y de uso.

La artista hace una abstracción de esta estructur, con un potente foco que dramatiza el paso del tiempo a través del desplazamiento de la luz en el piso. También tomó una serie de videos cortos que documentan la vida de la plaza, que está marcada por la necesidad constante de acceder al agua. Como en una coreografía, diferentes personajes entran en escena: beben agua, lavan platos, se bañan la cabeza, llenan botellas; una serie de acciones básicas cotidianas.

Para el uruguayo Pablo Uribe, su obra tiene una referencia constante a la pintura del siglo XIX, en particular sus dos géneros dominantes: el retrato y el paisaje. Para este proyecto, Uribe convocó a los voceadores del terminal de Transportes de Honda, quienes uno a uno van gritando los nombres de las poblaciones a las cuales van los buses, así como la distancia en kilómetros desde la ciudad de Honda.

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Obra de Rosario López. Cortesía: LARA

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Obra de Rosario López. Cortesía: Alexia Tala

La colombiana Rosario López es conocida por sus series fotográficas centradas en el paisaje, tanto urbano como rural. Para este proyecto, la artista realizó una instalación de una serie de planos en los que se confunden las transparencias y las sombras, realizados con capas de tul muy fina, cuyo borde inferior semeja el perfil de una montaña. Pequeñas pesas de pescar tensan la delgada red hacia abajo, y recuerdan las redes de pescadores cuando son puestas a secar frente a las casas en las áreas ribereñas.

La artista argentina Adriana Bustos realiza usualmente trabajos de arqueología social para establecer la genealogía del tráfico de sustancias ilegales, anclándola en una circunstancia histórica y una coincidencia homofóbica. Bustos realizó una lámina didáctica con base en el trabajo de campo realizado durante su estadía en Honda, así como la posterior investigación documental en diversos archivos.

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Alejandra Prieto  |  Compresión, flexión y desbaste  |  2013  |  Acero, carbón y caucho  |  200 x 127 x 70 cm. Cortesía: Die Ecke

Para la chilena Alejandra Prieto, Chile se ha caracterizado en el imaginario colectivo por su particular geografía, sus formaciones geológicas y la actividad minera que posibilita su explotación, convirtiendo su superficie y entrañas en bienes de capital: cobre, plata, salitre, litio y carbón. Prieto ha tallado el carbón mineral,  un objeto material que encarna a la vez las aspiraciones y los miedos de una sociedad.

Luego de visitar la antigua fábrica de tabaco en Ambalema, Prieto se interesó por una antigua prensa de tabaco, que cumple la función de condensar por fuerza la naturaleza para convertirla en materia de intercambio. La pieza escultórica de Prieto, una prensa de tabaco que comprime carbón y caucho, reflexiona sobre la temporalidad y las transformaciones: el tiempo geológico y el paisaje, el tiempo cultural y la sociedad.

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Costado del Hostal Las Trampas, Honda, Colombia. Cortesía: LARA

NC-arte es un programa cultural y educativo de la Fundación Neme, cuyo propósito es contribuir al desarrollo y crecimiento de las artes visuales en la sociedad colombiana. Su misión es promover, investigar y contextualizar el arte, por medio de exhibiciones y proyectos multidisciplinarios que inviten a la reflexión. Es un espacio donde se propician proyectos innovadores de diferentes disciplinas junto a un programa educativo que estimula un dialogo abierto entre los visitantes y la obra de arte.

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Estación de tren de Honda. Cortesía: LARA