Egeran Galeri, en Estambul, presentó hasta mediados de enero obras nuevas y recientes de Iván Navarro, en la que fue su primera exposición individual en Turquía. Bajo el título Luz al final del Túnel, la muestra reunió tanto trabajos a la pared como esculturas, incluyendo la instalación Resistencia, que era parte de su exposición en la Bienal de Venecia de 2009.

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Iván Navarro, Luz al final del Túnel, vista de instalación. Foto: Emel Ernalbant. Cortesía Egeran Galeri

En esta serie de trabajos, Navarro continúa utilizando materiales eléctricos e industriales para investigar temas tanto formales (luz, reflejos) como políticos y sociales. Un espejo unidireccional, tal como el que se utiliza en las salas de interrogatorio policial, da al espectador una visión del espacio aparentemente infinito, más allá de la superficie de la escultura. El espectador está parado en el umbral de estos espacios ilusorios, entre el interior y el exterior, una ubicación que tiene implicaciones sociales, culturales y económicas.

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Iván Navarro, Odio, 2012, ladrillos, neón, espejo unidireccional, espejo, electricidad, 181,5 (diámetro) x 82 cm. Cortesía del artista y Galerie Daniel Templon, París, y Egeran Galeri, Estmabul. Foto: Thelma García

 

En la obra de Iván Navarro, la luz es un símbolo poderoso. En Odio (2012), por ejemplo, parte de una serie de esculturas circulares que Navarro inició en 2008, el artista utiliza la luz y los espejos para crear la ilusión de un espacio sin límites, esta vez acentuado por la repetición de la palabra.

Junto con la exposición, Navarro concibió el evento Little Battle, que consistió en la proyección de un film y una escultura, así como una performance de sonido que fue grabada y que se convertirá en la banda sonora de la película. El elemento central fue la escultura Wail, una batería que funciona y que tiene elementos luminosos incrustados para crear pasillos infinitos de luz. Un percusionista ejecutó un set improvisado, mientras Navarro pinchó discos de origen local y de variados ritmos.

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Iván Navarro, Luz al final del Túnel, vista de instalación. Foto: Emel Ernalbant. Cortesía Egeran Galeri

 

 

 

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Iván Navarro, Luz al final del Túnel, vista de instalación. Foto: Emel Ernalbant. Cortesía Egeran Galeri

 
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Iván Navarro, Hopelessness, 2012, neón, madera, espejo, espejo unidireccional y electricidad, 122 x 122 x 18 cm. Cortesía del artista y Galerie Daniel Templon, París, y Egeran Galeri, Estmabul. Foto: Thelma García

 

 

 

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Iván Navarro, Luz al final del Túnel, vista de instalación. Foto: Emel Ernalbant. Cortesía Egeran Galeri