The philosophy of Furniture es el nombre de un ensayo publicado por Edgard Allan Poe en 1840. En este texto, Poe, luego de una crítica a las tendencias en decoración contemporáneas a su tiempo, pasa a imaginar lo que sería una habitación ideal, la cual, como veremos, está profundamente conectada a sus intereses creativos en cuanto “vinculación profunda entre la composición poética y los espacios físicos en que la imagina”. En La Filosofía de la decoración. La habitación idealel ensayo de Pablo Chiuminatto y Begoña Alberdi sobre el texto de Poe- esta habitación ideal se conformará en un lugar, o más bien en un umbral de nuestras nociones de diseño y decoración. Los autores rastrean los latidos subterráneos de estas nociones, realizando lo que a mi parecer es un “conocimiento a través del montaje”  montando, junto a los párrafos del texto de Poe, a los diversos autores que han referido y dialogado con este texto, como lo son Praz, Baudelaire, Benjamin y, finalmente, Roberto Bolaño.

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El texto de Poe The philosophy of furniture pertenece a una época de industrialización triunfante, época de los interiores Biedermeier en Alemania o las sillas Thonet en Inglaterra o las Shacker en EEUU, una época que significó transformaciones irreversibles para el hombre. La mirada crítica y siempre poética de Poe aparece afectada por este contexto. La decoración de Poe “no sólo reordena el interior, sino que parece abrir ventanas”, escriben Chiuminatto y Alberdi.

En la primera parte de su texto, la crítica de Poe se pasea por las polaridades del pensamiento estético que marcan el pulso en el arte de la decoración de la época, como por ejemplo la tensión entre la vida pública, caracterizada por una industria que avanza, y un arte que persigue un intimismo, donde el interior representa un universo que permite al hombre mantener sus ilusiones.

Es justamente en el íntimo retraimiento desde donde Poe nos hace entrar a este cuarto ideal, donde el propietario yace dormido, con los ojos cerrados. En este estado, Poe nos guía a través de la imaginación, aclarando que esta habitación se trata de un retraimiento (Habitación interior y retirada. Sitio de acogida, refugio y guarida para seguridad) donde el pensamiento se dará vuelta sobre sí mismo, es decir, algo más que la simple descripción de un lugar, una zona que “se encarna en un ojo mientras se describe a sí mismo mirando”. Es decir, un lugar capaz de tocarnos, que nos envuelve para que surja lo esencial, un lugar puesto en obra, para inventar.

Al leer la versión original y la traducción de Francisco Díaz Klaaen (que forman la primera parte del libro de Chiuminatto y Alberdi), es imposible no esperar a todo momento la aparición del crimen en esta habitación ideal, la entrada de un cuervo, el suceso macabro que agregará movimiento e impuridad al ideal. La habitación no es sólo una caja-sarcófago destinada a conservar lo que yace muerto, lo que se conoce, lo que se ordena, sino que también es una llamada a la acción, a un agente. “La habitación ideal de Poe es también la habitación ideal de un crimen, de un deceso, del horror”, dicen Chiuminato y Alberdi.

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Edgar Allan Poe

 

Siguiendo el curso del ensayo, finalmente nos topamos con Roberto Bolaño, quien en la novela La literatura nazi en América narra cómo Edelmira Mendiluce reproduce la habitación ideal de Poe en el jardín de su hacienda. Este tramo permite a los autores del ensayo entrar de lleno en las problemáticas de las relaciones palabra-imagen. Mendiluce intentar hacer visible una habitación que, en el libro de Poe, se articula como una propuesta literaria. Su deseo de visibilizar, podemos interpretar, surge del querer “aprehender y fijar esa imagen que se escapa a la palabra, por hacer unívoca una relación” que por el contrario en Poe es múltiple, ya que cada uno de nosotros imagina una habitación distinta al leer el texto.

Bolaño a su vez parafrasea, fragmentaria e inexactamente, el texto de Poe, al interior de su obra, oculta la copia y a la vez simula que lo encubierto sea una copia. Así, Bolaño da cuenta del “estado naciente” de la lengua o pensamiento que existe en el original y en su repetición original, un estado que reclama el origen pero que nada tiene que ver con una nostalgia, más bien con la intención de restablecer un diálogo con aquella obra de arte de la decoración. De este modo, finalmente Bolaño termina por proyectar sus propias imaginaciones en este lugar “develando una acción de horror que hasta ese momento se había mantenido suspendida y, por lo mismo, tensionada”, y es justamente el personaje Ramírez Hoffman, “el infame” el poeta-torturador, quien aparecerá también en Estrella distante bajo el nombre de Carlos Wieder, el que “borra la distancia entre arte y vida”, “hará surgir la vida en el arte mediante el crimen, y la relación entre arte y vida, muerte y arte no surgirá de manera inesperada e inexplicable – como en Poe –sino premeditada por el artista y su deseo de incorporar el arte a una praxis vital”.

En este final “catártico por excelencia”, la imaginación de Bolaño actúa, podemos decir, como una irrupción del presente que construye el pasado como vaticinio de sí mismo. Lo que es posible gracias a que Bolaño revaloriza e interpreta el texto de Poe con mayor libertad, no sólo como ensayo, sino en cuanto “obra plástica creada con palabras”. El desenvolvimiento lineal de la escritura no podría ser congenial en cuanto tiende a una codificación reductiva del pensamiento respecto a las exigencias de los movimientos internos de la obra que hacen posible su sobrevivencia, ya sea  desde Poe a Bolaño, como también desde el formato ensayo, al simple inventario al que es reducido el texto de Poe en la obra de Bolaño. Y pasando, sin olvidarlo, por los otros autores que Chiuminatto y Alberdi hacen dialogar con el texto de Poe: Praz, Benjamin, Baudelaire.

Así, entonces, el ensayo de Chiuminato y Alberti, más que ser un rastreo de pistas que nos ayuden a descifrar el crimen ocurrido en la habitación, se configura, a mi parecer, como un montaje donde cuelga esta “obra plástica creada con palabras” y que da cuenta del cúmulo de discontinuidades y movimientos diacrónicos y sincrónicos que van desde la actualidad hasta Poe y que no estaría de más decirlo: cruzan el océano desde Poe a Praz, Benjamín y Boudelaire y finalmente a Bolaño.

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Roberto Bolaño

La filosofía de la decoración En traducción de Francisco Díaz Klaaen y La habitación ideal de Pablo Chiuminatto y Begoña Alberdi.

Edgar Allan Poe, Francisco Díaz Klaaen, Pablo Chiuminatto y Begoña Alberdi

Enero 2012

Orjikh editores

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Cristóbal Fabrizzio Barria Bignotti

Es candidato a doctor en Historia del Arte en la Universidad Sapienza de Roma. Actualmente se dedica al problema de 'habitar las imágenes', particularmente en función del género del paisaje dentro la reflexión sobre el hábitat durante el siglo XIX. Otros temas que llaman su interés son la representación de animales vivos durante el mismo período, más allá de la mirada científica de disección y la historia de la historia, así como la crítica y la teoría del Arte Latinoamericano, específicamente el debate entre disciplinas académicas y campos de estudio.