Su carrera empezó en 1991 y desde que está radicada en Londres ha sido un puente para la entrada del arte chileno a Inglaterra. La labor de Cecilia Brunson es conocida y su contribución en promover al arte chileno también. Fue la curadora de varias exposiciones individuales de artistas chilenos que se realizaron en House of Propellers durante el 2010, y a principios del 2011 estuvo a cargo de Tectonic Shift: Contemporary Art from Chile, una muestra con obras de la colección de Juan Yarur que se realizó en la Phillips de Pury y Saatchi Gallery. En ese entonces ya había fundado, junto a Juan Yarur, la Fundación AMA (2008), y había dado inicio al programa de Beca AMA, que ha beneficiado a varios artistas. Su proyecto curatorial más reciente es 33 Degrees South: Contemporary Art from Chile, una muestra que estuvo hasta este viernes en la EB&Flow Gallery de Londres.

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33 Degrees South: Contemporary Art from Chile, vista de instalación en la EB&Flow Gallery de Londres. Cortesía: EB&Flow Gallery

Has tenido un rol fundamental en la carrera muchos artistas chilenos, y has apoyado enormemente la visibilidad de los artistas presentes en esta muestra ¿Cuál es el statement central que los reunió  esta vez en 33 Degrees South: Contemporary Art from Chile?

La verdad es que esta exposición nació del interés de una coleccionista, Patrizia Papachristidis, por impulsar y dar a conocer a los artistas que vio expuestos en Saatchi Gallery y Phillips de Pury hace casi dos años. Ella fundó EB&Flow hace un año y quiso que la exposición estelar del año fuera la de estos artistas. La razón por la cual se inauguró en octubre fue para que coincidiera con la feria de arte Frieze. La exposición, en ese sentido, más que curada por mí, fue gestionada y organizada por mí. Por tanto, más que una mirada curatorial, una declaración o estado de cuenta, la exposición reflejó una realidad de influencias, que incluyen tanto a la coleccionista, como a los artistas y la exposición que se hizo en Londres anteriormente.

La exposición reunió a seis artistas chilenos. Tres de ellos son ex becarios AMA y todos, entre otros, estuvieron presente en la pasada exposición Tectonic Shift. Catalina Bauer, Josefina Guilisasti, Gerardo Pulido, Tomás Rivas, Malu Stewart y Livia Marín componen la muestra. La mitad está viviendo fuera de Chile y algunos tienen un vínculo particular con Inglaterra. Livia Marín tiene un doctorado en Fine Arts de Goldsmiths University y vive en Londres; Malu Stewart estudió en The Slade School of Fine Arts , mientras que Catalina Bauer está otra vez en Gasworks, lugar donde realizó la residencia que obtuvo por  Becas AMA en el 2010.

 

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Tomás Rivas, No.50 The Paragon, 2012, dibujo y tallado en tablarroca y papel tapiz, madera, caucho, hilo tejido, 986 x 240 cm. Cortesía del artista

“Estoy nuevamente haciendo una residencia en Gasworks. Fui invitada por el programa de participación a desarrollar un taller que aborda el tejido de diversas maneras, desde el dibujo, el volumen y el espacio. Recién llevo dos sesiones pero ha sido muy buena experiencia y un tremendo desafío”, cuenta Bauer.

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Catalina Bauer, Columna (3ra. versión, blanco y natural), 2009 – 2011, 120 kilos de elásticos 420 x 80 cm. Cortesía: EB&Flow

Columna (3ra. versión, blanco y natural, 2009-2011) dio inicio al recorrido de esta muestra, donde prevalecieron los materiales simples, un sello común de este grupo de artistas que emergió a fines de los noventa. “Esta columna es la que hice para mi exposición en el MAVI (Museo de Artes Visuales) en diciembre-enero recién pasado y, como en otras ocasiones, trabajé con ayuda de otras personas, amigas y ex alumnos con los que me juntaba a trabajar o que simplemente pasaban por mi casa. Ellos se llevaban bolsas de elástico y luego me devolvían las cadenas hechas. Son 120 kilos de elástico”, explica.

Además de la escultura, Bauer muestra cinco pinturas de alquitrán que establecen una relación con el mundo mineral, donde  lo líquido queda atrapado por los precisos cortes de diamantes, y siempre desde una labor que pone atención al detalle, que confronta el azar al control, y que en un acto generoso multiplica las posibilidades de materiales humildes revelando una riqueza inesperada.

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33 Degrees South: Contemporary Art from Chile, vista de instalación en la EB&Flow Gallery de Londres. Cortesía: EB&Flow Gallery

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Catalina Bauer, Diamante, 2011, alquitrán en papel y stencil, 76 x 112 cm. Cortesía: EB&Flow

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Catalina Bauer, Diamante, 2011, alquitrán en papel y stencil, 76 x 112 cm. Cortesía: EB&Flow

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Catalina Bauer, Diamante, 2011, alquitrán en papel y stencil, 76 x 112 cm. Cortesía: EB&Flow

Las pinturas de Josefina Guilisasti nacieron tras el estudio de una colección de alfombras del museo Victoria & Albert, enfocándose en cómo representar la alfombra por medio de los materiales. “Por más de una década he desarrollado la mayor parte de mis trabajos pictóricos y fotográficos basada en una investigación sobre un género que se ha visto enfrentado a lo largo de la historia del arte, al problema de la objetualidad en la representación: la naturaleza muerta. Las alfombras persas es un elemento que forma parte de la historia del género desde el siglo XVII, en la pintura holandesa. Además de interesarme la representación del material, es decir, el traspaso pictórico del tejido de la alfombra, me ha atrapado la necesidad de entender la historia de esta manualidad tanto privada como comercial, relacionada con las peregrinaciones, descubrimientos de territorios, etapas de colonización, explotación y desarrollo capital” , explica Guilisasti, quien dio un vuelco al terreno bidimensional y simbólico motivada por los diseños persas.

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Josefina Guilisasti, Paradisus (Alfombra Persa XIX), 2012, Óleo sobre tela, 164 x 235 cm. Cortesía: EB&Flow

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Josefina Guilisasti, Paradisus (Fragmento de Alfombra Persa XVII), 2011, Óleo sobre tela, 35 x 35 cm

Por otra parte, las porcelanas de Livia Marín -quien presentó su obra la pasada semana en el Centro Cultural de España en Santiago- cuestionan la relación con lo material al restablecer la relación e intimidad que tenemos con objetos de uso cotidiano.

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Livia Marín, Nomad Patterns I, 2012, objeto de porcelana, resina, yeso, laca, imagen transferida, barniz, 7 x 17 x 31 cm. Cortesía: EB&Flow

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Livia Marín, Nomad Patterns I, 2012, objeto de porcelana, resina, yeso, laca, imagen transferida, barniz, 7 x 17 x 31 cm. Cortesía: EB&Flow

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Livia Marín, Nomad Patterns III, 2011, objeto de porcelana, resina, yeso, laca, imagen transferida, barniz. Cortesía: EB&Flow

A pesar de que cada uno de estos artistas dirige su obra según distintas interrogantes y según la investigación de distintos materiales, ¿qué los une en esta exposición en particular?

Lo que me gusta de estos artistas es que cada uno tiene una mirada totalmente independiente, pero a la vez los une una mirada que se debe al hecho de haber nacido en Chile. Esa experiencia, principios estéticos y morales son la fuente de inspiración para sus obras. En la práctica esto se ve en el uso de materiales, o temas anacrónicos que parecen ser insuficientes o carentes de estatus para integrarlos a la corriente dominante del arte contemporáneo. Los materiales o temas usados por estos artistas son excluidos del mundo del arte actual, pero para estos artistas, al mismo tiempo, son su fuente de energía.

El título de la muestra fue enfático y subrayó el nombre de Chile ¿Qué elementos del arte chileno contemporáneo te interesó destacar en un contexto cosmopolita como es Londres?

Creo que el cuestionamiento de la vida capitalista es uno de los temas que atraviesa de distintas maneras una parte importante de los artistas con quienes he trabajado. Las columnas tejidas de elásticos de Catalina Bauer, los murales clásicos en deterioro de Tomás Rivas, o la ilusión de los materiales de lujo en Gerardo Pulido son obras que emplazan el problema de la marginalidad.  Lo interesante del arte chileno en el exterior es que esta fuera de todo canon, en el sentido de que no son trabajos que se suman a una meta-narrativa sino que operan desde su propia marginalidad, desde su propia estrategia de sobrevivencia. De alguna manera estas obras ponen en entredicho las relaciones entre el capital y el arte contemporáneo pero visto de una mirada absolutamente chilena.

¿Qué particularidad consideras que tuvieron las obras presentes que pueden ser atractivas para el mercado artístico de Londres?

Creo que presentar arte contemporáneo de Chile, como un territorio fuera de las grandes tendencias, opera en Londres como algo de interés. Es algo novedoso para ellos, quienes están acostumbrados a ver más bien artistas de México y Brasil.

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Malu Stewart, Spring Time, 2011, Pipe cleaners on wood, 100 x 100 cm. Cortesía: EB&Flow

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Malu Stewart, Living Pond, 2011, Pipe cleaners on wood, 100 x 200 cm. Cortesía: EB&Flow

¿Qué atributos buscas en los artistas?

Los trabajos que me suelen cautivar comparten el hecho de estar cargados de energía, elegancia, crudeza y humor. La razón por la cual para mi ha sido importante trabajar con los artistas que he trabajado es porque desde un principio me identifiqué profundamente con la conciencia de los materiales y de su procedencia, la capacidad que tienen para hacer que las cosas hablen y se vuelvan independientes, pero sin perder de viste el contexto, los sistemas económicos a los que pertenecen, su historia, sus significados y cómo estos se pueden potenciar. Muchos de estos artistas con los que llevo años trabajando, por ejemplo Cristián Silva, Josefina Guilisasti, Pablo Rivera, Catalina Bauer, Tomás Rivas, Gerardo Pulido, Cristóbal Lehyt y Francisca Benítez, por nombrar algunos, han sido una presencia de suma importancia en mi propio trabajo curatorial, en mi manera de pensar y en mi aspiración – tal vez arrogante- de ser una interlocutora digna, tanto en mi trabajo como en mis ideas.

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Gerardo Pulido, Lord Willow como Nogal, 2011, Óleo en PVC, 11 x 310 x 11 cm. Cortesía: EB&Flow

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Gerardo Pulido, Lord Willow como Nogal, 2011, Óleo en PVC, 11 x 310 x 11 cm. Cortesía: EB&Flow

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Gerardo Pulido, Lord Willow como Nogal, 2011, Óleo en PVC, 11 x 310 x 11 cm. Cortesía: EB&Flow

Qué mejor ejemplo, en términos de herencia cultural, que la obras que Gerardo Pulido dedicó a Lord Willow, pinturas que aluden a la ilusión de materiales y al engaño. Tomás Rivas, en tanto, continúa explorando la perspectiva lineal, la tensión histórica de la representación 2D y 3D.

N.50 The Paragon es la dirección de una casa en Londres que forma parte de un conjunto de row houses o townhouses en el barrio de Blackheath. La obra está basada en una serie de dibujos de interiores y detalles arquitectónicos, principalmente del conjunto de casas The Paragon, pero también de otros detalles interiores de arquitectura georgiana. Estos dibujos fueron proyectados y sometidos a deformaciones sobre una serie de muros diagonales proyectados y construidos en la galería Eb&Flow. La idea original es procesar estas vistas interiores del tradicional período georgiano y relacionar este estilo, en su lugar de origen, con el contexto de una exposición de artistas chilenos. En nuestro país, especialmente en Santiago e Iquique, tenemos una historia muy particular en el uso del diseño y la arquitectura inglesa o georgiana colonial que explica la influencia que ha ejercido este estilo en la aspiración social de los chilenos. Con este trabajo me interesa investigar el estilo, entender los códigos que lo componen y asociar la temática arquitectónica con el desarrollo histórico de nuestras clases sociales. En definitiva, el trabajo especula sobre la historia de nuestros gustos, la relación entre la identidad local y la importación de modelos foráneos”, dice Pulido.

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Tomás Rivas, No.50 The Paragon, 2012, dibujo y tallado en tablarroca y papel tapiz, madera, caucho, hilo tejido, 986 x 240 cm. Cortesía del artista

Rivas es actualmente profesor visitante en la Universidad de Notre Dame, en Indiana, EEUU, donde dicta las clases de Introducción a la Escultura (3D Foundations) y Espacio y Entorno (Space and Environment) y trabaja con los alumnos del Magíster en Arte (MFA). El artista, además, está preparando una exposición individual para mayo del 2013 en la galería Cristin Tierney de Nueva York. “Para este proyecto estoy examinando referentes de la arquitectura del siglo XX, en particular, la influencia del movimiento modernista en Norteamérica y la relación con los programas de vivienda social. Para prepararme y generar nuevos trabajos voy a participar de un programa de residencia e investigación en la ciudad de Chicago durante el mes de diciembre. Esta residencia se llama three-walls.org y termina con una exposición individual en la galería del lugar”.

33 Degrees South: Contemporary Art from Chile no pretendió ser una radiografía del arte contemporáneo chileno y Cecilia Brunson fue enfática en aclararlo. En cuanto a sus próximos proyectos, la curadora destaca la venidera exposición de Francisca Benítez, ganadora beca AMA 2012, en el MAVI (enero 2013) y la presentación de la colección de la Fundación AMA en agosto 2013 en el Museo de San Carlos, en México. Asimismo, está a punto de publicar un libro sobre la Manzana de Adán de Paz Errázuriz, también impulsado por Fundación AMA.

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Ximena Moreno

Es Artista Visual, y tiene un MA in Global Arts por la Goldsmiths University, Londres. Su trabajo se centra principalmente en la gestión de proyectos y en el levantamiento de contenidos para fines editoriales y curatoriales. Ha trabajado junto a Cecilia Brunson en Cecilia Brunson Projects, como colaboradora para Revista la Panera, como encargada de comunicaciones y encuentros de Galería Sala de Carga, entre otros. Actualmente es colaboradora de Artishock, docente en Universidad Finis Terrae, co-fundadora y editora de Revista Porvenir y productora del Museo de Arte Contemporáneo MAC, Parque Forestal.

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