Es difícil ofrecer una panorámica del sector artístico y cultural chileno, sin comenzar señalando un dato clave: según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, el crecimiento económico de Chile en 2012 es del 4,4% y se proyecta que sea del 5,1%  en 2013. Estas cifras macroeconómicas se imponen de forma aplastante al poner el foco en este país de 15 millones de habitantes, ubicado en el cono sur del continente americano. Chile vive hoy una de las épocas más boyantes de su historia reciente y es indudable que esto repercute en el sector cultural, tal como sucede hoy en España, pero a la inversa, donde el PIB de este año rondará el 0,5 %. Los datos económicos siguen siendo un motor para el complejo engranaje que mueve el sistema del arte, en casi cualquier rincón del planeta. Hablamos de números, es decir, de cantidad, lo que no es un asunto menor.  Sin embargo, esto no implica calidad, fortaleza o consolidación. Por suerte, el vigor de la escena artística de un territorio está determinado por otro tipo de variables. Más complejas, menos cuantificables.

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Trashumano (Human Low Cost), del colectivo SPS. Sociedad Psicogeográfica de Salamanca (Antonio Méndez y Emilio Papel), Plaza de San Mateo, Cáceres, España, 2012. Todas las imágenes son cortesía de forosur_cáceres_12

Como una especie de contrapunto o quizás, como consecuencia de esta beneficiosa situación económica, Chile vive también un fuerte proceso de movilizaciones sociales. Seguramente, las protestas más importantes desde el inicio de la democracia en 1990. El germen de las demandas se encuentra en los institutos y universidades públicas del país, protagonizadas por estudiantes, profesores y con un fuerte apoyo ciudadano. El sistema educativo chileno, impuesto durante los años 80, es uno de los más injustos del continente. La calidad de la educación a la que tienen acceso los estudiantes en Chile es directamente proporcional a los ingresos de sus familias. Por ello, la demanda de los estudiantes es clara: educación gratuita y de calidad.

Estas dos coyunturas del Chile actual, cifras macroeconómicas grandilocuentes, por un lado, descontento frente a la distribución de esos recursos económicos, por otro, son también aplicables el sector del arte de forma particular. La beneficiosa situación económica que vive Chile desde hace más de una década ha permitido la evolución de esta área, especialmente en lo que se refiere a infraestructuras. Sin embargo, la opinión de muchos agentes involucrados no es optimista. La raíz de la crítica es la misma que la de las protestas estudiantiles: la cultura no es un negocio y deben existir políticas culturales públicas al margen del lucro y el mercado.

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Ópera Fluxus El jardín de las Delicias, obra cumbre en la producción musical de Wolf Vostell, que no había sido representada nunca en su totalidad. Museo Vostell Malpartida

Efectivamente, desde la llegada de la democracia, en las últimas dos décadas, la infraestructura cultural del país ha crecido de forma exponencial. Según últimos datos publicados por el gobierno, Chile cuenta hoy con 240 centros culturales, 148 museos, 55 salas de exposiciones y 52 galerías de arte. Junto a estos, sólo en Santiago existen más de 50 espacios culturales independientes: galerías no comerciales, talleres de artistas, etc. Esto habla de un movimiento cultural en expansión, aunque esta actividad  continúa concentrada en Santiago, donde están el 28% de los espacios, seguida de la ciudad de Concepción (región del Biobío) y Valparaíso. A la oferta de los museos más importante de la capital (Museo Nacional de Bellas Artes y Museo de Arte Contemporáneo de Santiago), en la década pasada, se sumaron centros culturales de gran envergadura como el Centro Cultural Palacio de La Moneda, Matucana 100 y, más recientemente,  el GAM, Centro Cultural Gabriela Mistral, un hito arquitectónico para la ciudad. Cabe destacar como espacio cultural de grandes dimensiones el recién inaugurado Parque Cultural de Valparaíso. Dirigido por el curador Justo Pastor Mellado, el espacio es un nuevo intento de descentralizar el país y apoyar Valparaíso, declarada Patrimonio de la Humanidad en 2003, como “Capital cultural” de Chile.

Casi el 70% de toda esta infraestructura cultural es de financiación pública y sólo un 17% se encuentra en manos privadas. Esta mínima participación del sector privado es uno de los grandes desafíos del ministro de cultura Luciano Cruz-Coke. Las  políticas culturales del actual gobierno van encaminadas a disminuir la presencia del Estado como principal financista y permitir la entrada de la empresa privada, a través de la reforma de la Ley de Donaciones Culturales. Más conocida como “Ley Valdés”, este instrumento legal que se encuentra en discusión en el Congreso, “permitiría un nuevo modo de financiar la cultura, en el que el Estado y el sector privado participarían por igual en la calificación y el financiamiento de los proyectos que se acogen a este beneficio”, según se explica en la web del CNCA,Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. ¿Con qué criterios, bajo qué parámetros y condiciones apoyaría la empresa privada la actividad cultural? Un asunto delicado, no cabe duda.

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Ópera Fluxus El jardín de las Delicias, obra cumbre en la producción musical de Wolf Vostell, que no había sido representada nunca en su totalidad. Museo Vostell Malpartida

Efectivamente, el Estado es hoy el pilar fundamental del sistema del arte en Chile. El CNCA, creado en 2003, es el organismo encargado de coordinar los Fondos de Cultura. Fondo Nacional para el Desarrollo Cultural y las Artes –Fondart-, Fondo del Libro y la Lectura, Fondo de la Música, Fondo Audiovisual y el Fondo de Fomento del Arte en la Educación, cinco convocatorias públicas anuales en las que el gobierno chileno entrega recursos económicos “para el desarrollo de las artes, la difusión de la cultura y la conservación del patrimonio artístico y cultural del país”. Desde su creación y hasta 2011, el Fondart ha repartido más de 10 millones de euros para diversos proyectos, sólo en el ámbito de las artes visuales. Un modelo de financiación estatal que, sin embargo, es duramente criticado por diversos agentes por no estar inserto dentro de una política de apoyo a la cultura constante y perdurable en el tiempo.

La compleja relación entre el estado y la cultura es precisamente el tema que engloba la 2º edición de la Trienal de Chile 2012. Un evento que en 2009  fue organizado por la Fundación Trienal y el CNCA y que, para su edición 2012, no contó con apoyo público. De forma autogestionada, esta segunda Trienal se celebra en Galería Metropolitana, un espacio no comercial emblemático en las últimas décadas, ubicado en un barrio periférico de la ciudad. Planteada como un reflexión visual y teórica, la Trienal evidencia la actual problemática del sistema del arte local “que se manifiestan en una domesticación y desactivación crítica de la escena”. Uno de los problemas claves para la serie de teóricos y curadores que apoyan esta iniciativa independiente es “ la instalación del concepto de industrias creativas que apuntan a una política de ‘empresarización’ de la cultura”.

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Conferencia Grandes Colecciones. Moderadora: Bea Espejo (Crítico. Madrid). Participantes: Antonio Cachola, Francisco Cantos, Pilar Citoler, Avelino Marín, Marga Sánchez.

Pero la producción artística sigue su curso, incluso más allá del sistema del arte y el complejo asunto de la financiación que hoy también afecta a las, hasta ahora, consolidadas instituciones culturales europeas. Los artistas trabajan a pesar de las vicisitudes políticas y económicas, y en Chile esta producción es abundante. Mucho tiene que ver el modelo educativo tan criticado hoy día, con una gran cantidad de artistas egresados cada año de las facultades de arte públicas y privadas. Pero la criba se produce y son pocos, demasiado pocos, los que logran posicionarse en la escena internacional.

El trabajo presentado por Fernando Prats en la última edición de la Bienal de Venecia tuvo una importante repercusión, lo mismo que la premiada participación de Voluspa Jarpa en los Solo Projects de ARCO 2012, por nombrar sólo dos ejemplos. Es por esto que la internacionalización de los artistas chilenos es la gran tarea pendiente y en esto las galerías comerciales chilenas juegan un rol muy importante. Precisamente en estos días se lleva a cabo en la Estación Mapocho de Santiago la 4º edición la Feria Internacional Ch.ACO. Este año, con 33 galerías de 11 países, la feria programa además una serie de conferencias, presentaciones y mesas redondas con invitados internacionales.

Precisamente, la invitación de curadores extranjeros a Chile o la salida de artistas chilenos al extranjero es una de las recientes estrategias utilizadas, tanto a nivel público como privado. Es el caso de la Galería Gabriela Mistral, un espacio expositivo no comercial de gestión pública, directamente vinculado al CNCA, que este año programa una serie de exposiciones comisariadas por agentes extranjeros invitados a trabajar con el contexto local. También es interesante destacar el surgimiento de iniciativas ajenas al Estado y al mercado. La Beca AMA, promovida por el joven coleccionista chileno Juan Yarur a través de la Fundación AMA, busca incentivar el intercambio de artistas chilenos en contextos extranjeros, financiando su estancia en prestigiosas residencias de artistas internacionales. La segunda, R.I.C.- Residencias de Investigación Curatorial, ofrece a reputados curadores extranjeros una breve estancia en el país para tener un contacto directo con la escena local. Una iniciativa del coleccionista y director de la galería Departamento 21, Pedro Montes y la curadora chilena Alexia Tala.

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Sala de Arte El Brocense. Galerías invitadas: Oliva Arauna, Distrito 4. Artistas en exposición: Alfredo Jaar, Concha Prada, Miguel Rio Branco, Iván Navarro, José Damasceno.

¿Existe entonces una efervescencia en la escena cultural chilena tal y como asegura la contundente Revista del Consejo de la Cultura y las Artes 2010-2011? “Si se piensa que Chile vive hoy una efervescencia cultural es porque se promueve un espejismo, una imagen país ficcional”, contesta el artista Enrique Ramírez citado en dicho informe como uno de los 12 chilenos de exportación. “Los nuevos centros culturales, grandes fantasmas, no tienen dinero para trabajar. Ni siquiera existe la prensa de cultura, no hay periodistas que hablen de cultura, no hay discusión sobre casi nada, no hay difusión, miles de cosas pasan pero ¿para qué? Los artistas no trabajamos solo para nosotros, queremos que el mundo vea nuestro trabajo y eso no sucede en Chile, porque en realidad a muy pocos les importa”, asegura. Consultado sobre el mismo asunto, Paul Birke, director de la galería Die Ecke, con sede en Santiago de Chile y Barcelona, contesta: “No creo que halla una efervescencia, sólo hay más actividades debido al aumento de los actores. Para que sea efervescente la escena falta la comercialización privada y pública de las obras que genera la escena artística”.

Dos opiniones que representan el sentir de un importante sector de profesionales dedicados al arte y la cultura en Chile. El tema es complejo y está cargado de sutilezas, sin embargo, desde fuera es posible advertir que el simple hecho de que este debate haya comenzado es un gran avance. Hace dos décadas no había posibilidad de discutir el modelo cultural porque simplemente no existía. Tiempo al tiempo.

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Foro Mediadores: Críticos, comisarios y medios. Moderador: Fernando Castro Flórez, profesor, crítico y comisario.Participantes: David Barro, Frederic Montornés, Andrea Pacheco, Virginia Torrente.

Andrea Pacheco. Agente cultural chilena residente en Madrid desde 1999, es periodista y comisaria de exposiciones. Ha coordinado muestras para museos y centros culturales desde la empresa Mayo & Más. Ha colaborado como corresponsal para medios chilenos en temas de arte y cultura. Con regularidad colabora con la revista A*Desk y la Mediateca de Caixaforum. Ha realizado proyectos expositivos para el Festival Loop Barcelona, Can Xalant de Mataró, Barcelona, Jugada a Tres Bandas y prepara una exposición colectiva para 2013 en Sala Gasco de Santiago de Chile. Desde 2011 dirige la residencia de artistas independiente Felipa Manuela.

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Texto publicado en el marco de Forosur_cáceres_12, encuentro artístico que reunió en Cáceres (España) del 26 al 28 de octubre a una treintena de coleccionistas, galeristas, directores de museos, críticos y comisarios para reflexionar sobre las “trashumancias culturales” en el arte. Seis galerías de España, Portugal y Chile, país invitado, exhiben las obras de algunos de sus artistas y otros creadores participan en cinco proyectos de instalaciones en la calle, entre éstos Alfredo Jaar, Concha Prada, Miguel Rio Branco, Iván Navarro, José Damasceno, Rita McBride, Adelina Lopes, Rosangela Rennó, Lotty Rosenfeld, Joao Onofre, Javier Codesal, Pedro G. Romero, Álvaro Perdices y Jorge Ribalta.

El programa forosur se desarrollará en Cáceres a lo largo de dos años, dedicándose el primero al denominado forsosur_cáceres_12. En 2013 se estudiará la oportunidad de promover intervenciones artísticas en la ciudad monumental a través de la convocatoria de una ‘bienal’ de galerías que dialogue con el rico patrimonio histórico de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad, así como trazar itinerarios artísticos en torno a los museos y centros de Arte de Extremadura.

forosur_cáceres _12 fijó su mirada en el entorno y las confluencias del arte contemporáneo en España, Portugal y Latinoamérica, lanzando una mirada especial a Chile. Pretende impulsar un encuentro para el diálogo distendido, donde artistas, creadores, coleccionistas, mediadores y agentes tengan ocasión de reflexionar en torno a algunas de las cuestiones que afectan e interesan al sistema del arte en estas regiones, y en su relación con el resto del mundo.

En esta edición se reflexionó sobre el significado de la trashumancia cultural. La trashumancia es un tipo de pastoreo en continuo movimiento que se adapta en el espacio a zonas de productividad cambiante. La trashumancia es, al fin y al cabo, una manifestación de nuestro patrimonio cultural que en otro tiempo estuvo más extendido. Lo recuperamos, muy especialmente, por su vinculación a Extremadura donde, desde época medieval, la región acogió numerosos rebaños procedentes de otros territorios, convirtiéndose en un fenómeno de intercambio económico y cultural entre las tierras altas y los llanos.

forosur_cáceres_12 quiere destacar este intercambio cultural haciendo referencia también a la economía del arte, en el ámbito artístico portugués y latinoamericano, conscientes de la precariedad del actual sistema del arte, duramente afectado por la crisis económica. Asimismo, pretende estudiar las confluencias y sinergias existentes entre la creación en España y estos territorios en el campo de la formación artística y de la comunicación. De este modo, a través de una serie de debates, encuentros, exposiciones y talleres, forosur_cáceres_12 desea contribuir a la reflexión en torno a aquellos factores que afectan e interesan al sistema del arte al tiempo que aspira a promover y difundir el arte contemporáneo entre la población extremeña y, al mismo tiempo, coadyuvar en la proyección de la rica cultura de Extremadura.

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Andrea Pacheco

Es curadora y directora de la Residencia FelipaManuela, una plataforma dedicada a la investigación artística y curatorial, con sede en Madrid. Ha desarrollado su práctica profesional entre Chile y España, organizando exposiciones y programas de residencia, con énfasis en el intercambio entre España y Latinoamérica. Fue Coordinadora del Museo de Arte Contemporáneo de Santiago (MAC), sede Quinta Normal, entre 2013 y 2016, donde trabajó con artistas como David Shrigley y el colectivo Superflex. El humor como estrategia crítica ha sido uno de sus temas de investigación. Actualmente prepara dos exposiciones del colectivo Los Carpinteros para Bogotá, Colombia.