«Hacer mapa, como lo hacen la orquídea y la avispa, es más acción que representación; la cartografía, antes que representar un mundo que esté ya dado, supone la identificación de nuevos componentes, la creación de nuevas relaciones y territorios, de nuevas máquinas»
 
Mil Mesetas
Deleuze y Guattari

En el tiempo actual quizás sea una suerte de pertinente paradoja hacer una retrospectiva de uno de los artistas tempranos y fundamentales del Povera Celantiano. En estos tiempos en los que parece que todo se empobrece, no podemos obviar que la palabra povera en italiano es pobre. Si las miserias de un mundo que parece camina hacia el caos y la destrucción en el tiempo en el que lo económico prima sobre todas las cosas, llevar a Boetti (1940-1994) de manera retrospectiva a tres grandes museos internacionales como son el Reina Sofia, la Tate y el MoMA (comisariado por Lynne Cooke, Mark Godfrey y Christian Rattemeyer), podría entenderse como un ejercicio de resistencia o rebeldía desde la perspectiva de lo simbólico, y atina en el centro de la diana de una sociedad que, sin duda, navega a la deriva.

Los mapas, ese espacio cartográfico en el que Deleuze y Guattari se mueven como pez en el agua y que por otra parte sirve a Boetti -uno de los artistas más importantes de la segunda parte del siglo XX- como escenario obsesivamente repetido, al que tantas veces acudía, parece, más que nunca en estos momentos, un espacio de batalla.

 

Vista de instalación de Alighiero Boetti: Game Plan en el Museum of Modern Art. © 2012 Estate of Alighiero Boetti / Artists Rights Society (ARS), New York / SIAE, Rome

 
 
 

Alighiero Boetti, Io che prendo il sole a Torino il 19 gennaio (Yo tomando sol en Turín, 19 de enero de 1969), 1969. Instalación en el Museum of Modern Art. 111 piezas de concreto modelado a mano, 177 x 90 cm. Colección privada, Turín © 2012 Estate of Alighiero Boetti / Artists Rights Society (ARS), New York / SIAE, Rome.

 

Este magnífico artista de Turín, que abandonó estudios de economía para dedicarse al arte, compartió ideas, caminos (de forma relativamente breve) con gente como Pistoletto o Merz en los años sesenta, para luego trabajar en una línea propia, que reforzó a través del viaje personal, encontrándose con culturas no occidentales y llevando partes de éstas a su trabajo. Sus viajes por Afganistán, Rusia o Etiopía enriquecieron una obra que jamás volvería a ser la misma. Es evidente que el proceso del «viaje», como medio familiar para el conocimiento y el crecimiento personal del artista, generó todo un nuevo abanico de posibilidades de trabajo que Boetti exprimió y rentabilizó a la perfección.

Alighiero Boetti, Legnetti colorati (Palitos Coloreados), 1968, madera, pintura sintética, bandas elásticas, 35 cm de alto por 160 cm de diámetro. Colección privada © 2012 Estate of Alighiero Boetti / Artists Rights Society (ARS), New York / SIAE, Rome.  

En este proyecto expositivo retrospectivo, es donde sin duda se traza el mayor “juego cartográfico” sobre la obra de un artista que saltó de manera veloz del barco del povera para hacer una carrera solitaria, inquieta, intensa y apasionada.

Su obra no deja de ser un ejercicio continuo de reinvención propia como artista, obsesionado por el sentido de la autoría como tantos otros, pero llevando a la práctica ese cuestionamiento y convirtiendo la colaboración grupal en una parte fundamental de su obra. Ya sea colaboración artesanal, estudiantil o asistencial, esa ayuda es, sin duda, imprescindible para finalizar los trabajos.

Alighiero Boetti, Mapa, 1971-1972, bordado sobre lienzo, 201,9 x 374,7 cm. Glenstone © Alighiero Boetti by SIAE/VEGAP 2011

 
 

Alighiero Boetti, Mapa, 1989-1994, bordado sobre tela, 254 x 588 cm. Colección de Giordano Boetti, Roma © 2012 Estate of Alighiero Boetti / Artists Rights Society (ARS), New York / SIAE, Rome.

 
 

Alighiero Boetti, Mapa del Mundo, 1989, bordado sobre tela, 117.5 x 227.7 x 5.1 cm. The Museum of Modern Art, New York. Scott Burton Fund. © 2012 Estate of Alighiero Boetti / Artists Rights Society (ARS), New York / SIAE, Rome 

El azar o lo que el artista llamaba “felici coincidenze” es una cuestión nada baladí en el trabajo de Boetti, un juego que también forma parte de su proceso creativo. La casualidad para la finalización de sus proyectos esta ahí, latente unas veces, más visible otras. Cuando la complicidad y/o el juego con el espectador llega a completar la obra, ésta acaba por funcionar.

Si el arte ha de ser comunicación no podemos negar que Boetti es un gran comunicador, desde sus obras de mail art a sus piezas escultóricas, pasando por sus dibujos, tapices y obras objetuales. En esta exposición fundamental para conocer su trabajo de una manera completa hay más de cien piezas que recorren su trayectoria y que nos hacen ver que todo su trabajo desarrolla niveles de comunicación importantes. La obra, que en algunos casos puede encriptarse, no lo hace de manera total, y la lectura conceptual, poética, está abierta y es accesible.

 

 

Vista de instalación de Alighiero Boetti: Game Plan en el Museum of Modern Art. © 2012 Estate of Alighiero Boetti / Artists Rights Society (ARS), New York / SIAE, Rome

 
 

Alighiero Boetti, Mimético (Camuflaje), 1966, tela impresa, 170 x 291 cm. Glenstone. © 2012 Estate of Alighiero Boetti / Artists Rights Society (ARS), New York / SIAE, Rome.  

 

Alighiero Boetti, Alternando da uno a cento e viceversa, 1993, lana tejida y algodón, 280.8 x 276.9 cm. Colección privada, Roma © 2012 Estate of Alighiero Boetti / Artists Rights Society (ARS), New York / SIAE, Rome.

 

Esta exposición recoge ese tipo de obra atemporal, adjetivo con el que me refiero a su trabajo no sólo por la calidad y la lectura de los mismos, sino también porque en este tiempo circular vemos que todo vuelve, y que las obras de Boetti sobre la identidad, el tiempo, la idea de estado, de control, no sólo son actuales o extrapolables al aquí y ahora , sino que cuestiona este mismo momento desde el pasado. Una manera visionaria de entender la creación.

Alighiero Boetti, Guatemala, 1974, cuatro fotografías, cada una 27 x 19 cm. Colección Agata y Matteo Boetti, Roma © 2012 Estate of Alighiero Boetti / Artists Rights Society (ARS), New York / SIAE, Rome.  

 

Alighiero Boetti, Gemelli, 1968, fotomontaje, 15 x 10 cm. Colección particular. © Alighiero Boetti by SIAE/VEGAP 2011

 
¿Será que el artista es capaz de ver mas allá de su momento? Puede ser, de lo que no cabe duda es de que Boetti lo hizo, eso si, lanzando preguntas cargadas de una poética visual rotunda, en donde lo conceptual no se diluye si no que se complementa conformando un mapa final de su obra que nos muestra que el arte, todavía, puede valer para algo, y que hacer mapas es quizás un ejercicio infinito, como el de Penélope, deshaciendo lo hecho para volver a empezar el mismo tejido, el tejido de un mapa que no se acaba nunca. Es ese mismo mapa que no deja de ser un libro, un cuaderno de viaje, una historia, la de un artista que entendió todo esto y lo llevó a su obra en muy diversos formatos, todos ellos delicados, poéticos y sumamente comprensibles, como la propia idea de arte de Boetti, donde el pensamiento cumple una función fundamental en su trabajo: completar la obra.

Alighiero Boetti, Manifiesto, 1967, edición en offset de 800 ejemplares, 100 x 70 cm. Colección particular. © Alighiero Boetti by SIAE/VEGAP 2011

Alighiero Boetti: Game Plan

5 de octubre de 2011 al 1 de octubre de 2012, recorriendo, en este orden, el Museo Reina Sofía de Madrid, Tate Modern de Londres y Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York

Comisariado: Lynne Cooke, Mark Godfrey y Christian Rattemeyer

Organización: Museo Reina Sofía, Tate Modern de Londres y Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York

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Avelino Sala

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