Rostros y sueños se apoderan de una de las salas del Museo de la Solidaridad Salvador Allende, formando un campo de energía, un campo de acción. “Tenía ganas de hacer un trabajo para este museo, que para mi es muy significativo. A nivel personal, este trabajo es mi sueño”, dice Juan Castillo sobre su muestra actual en el MSSA, titulada Otro Día, una selección de 12 entrevistas -de un total de 200- realizadas por el artista chileno radicado en Suecia en las ciudades de Antofagasta, Santiago y Agaete (Islas Canarias), entre los años 1999 y 2009.

Durante seis meses, a partir de febrero de este año, el ex integrante del grupo CADA comenzó a tomar primeros planos de sus paseos y caminatas por los campos de su taller-residencia en Suecia. Estos registros del día a día se entroncaban con su idea de “otro día”, y de esta manera fue conjugándolos con los rostros de los entrevistados. El título de la exposición responde precisamente a este hecho. Diariamente, Castillo iba incorporado todas las fases del proceso, desde sus caminatas y los cambios de clima hasta su llegada a Santiago y las marchas estudiantiles, que luego desestimó para enfocarse en lo que éstas dejaban: los graffitis.

El material se presenta en el museo tomando en cuenta las características del espacio, ya que para el artista la “ocupación” de un lugar tiene una importancia primordial.

Otro día refleja un proceso en el cual las imágenes de la vida diaria se mezclan con los sueños y deseos de la gente, sueños que dialogan con iconografías sacadas del propio taller del artista y que provienen del paisaje humano y arquitectónico que lo rodea. “Quiero que Otro día se conciba como un texto poético, no como un relato común y lineal, porque no pretende contar solo una historia”.

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Vista de la muestra Otro Día, de Juan Castillo, en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), Santiago. Todas las imágenes son cortesías del MSSA.

¿Al igual que en los entrevistados, tus sueños se expresan en Otro día?

De mis sueños lo que hay en Otro Día son las ganas que tenía de hacer un trabajo para este museo que para mi es muy significativo, que ya desde el nombre y la historia que tiene es un espacio en donde yo quería realizar un trabajo. A nivel personal, este trabajo es mi sueño.

¿Las entrevistas son a personas anónimas o existió entre ustedes un diálogo previo a la entrevista misma? ¿Cuál fue el criterio de selección de los entrevistados?

Existió un conocimiento previo y de hecho la técnica en mi trabajo no es como la del periodista de sacar lo más espontáneo de las personas en el momento, sino todo lo contrario: yo converso mucho con la gente, vivo en los lugares donde voy a hacer las entrevistas y ellos saben perfectamente que voy a preguntar. A mi me interesa mucho cómo uno construye una historia y en el camino uno inventa, entonces ese invento me gusta mucho, la manera como uno a partir de hechos aislados va hilvanando y creando su propia historia. Existió un criterio casi literario de contar una historia, pero a partir de la diversidad.

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Vista de la muestra Otro Día, de Juan Castillo, en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), Santiago.

De hecho, a partir de esto que me cuentas, quisiera abordar tu concepción de “obra abierta”. En un texto leí que es en la recepción donde situarías una obra, donde el resultado se presenta como un enigma, el cual puede seguir un continuo, complementarse o completarse. ¿Cuál es tu relación con los procesos de construcción de obra y con ciertas teorías en este campo?

Esto es algo que yo aprendí en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso; ellos trabajaban con la idea de “obra abierta”, a ellos les atribuyo el concepto, en el sentido de “obra abierta” como proceso. Por eso cuando me preguntan ¿con qué sentido? ¿cuál es tu intención? yo solo trato de establecer diálogos y de estar atento a lo que esa persona me da; es ahí donde comienza mi trabajo.

Hay dos cosas fundamentales: el artista y el arte nacen en el Renacimiento, y cuando se empieza a cuestionar el objeto, resulta que ha pasado algo más importante, y es que el objeto ha perdido el centro de gravedad, y ese centro lo ocupa la mirada. Yo ocupo objetos, pero para crear determinadas tensiones en espacios de trabajo, y son las personas las que darán la lectura; cada persona se aproxima de la manera que quiere a una obra.

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Vista de la muestra Otro Día, de Juan Castillo, en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), Santiago.

Me permito robarle unas palabras a Carlos Ossa y preguntarte ¿Son estos sueños como despedidas oníricas o arsenales de melancolía?

Lo que en realidad a mi me gustaría que sucediera no se si va a suceder con esta propuesta: quisiera crear como una sala de fuerza, así lo definí el otro día. Sala de fuerza se le llamaba en las oficinas salitreras (yo vengo de ahí) al lugar que producía la energía para toda la salitrera; por eso con todas las tensiones he tratado de crear un espacio envolvente donde la gente entre y salga cargada. Puede sonar medio esotérico, pero cargada de ideas, de sentimientos encontrados y todo ser humano sabe perfectamente que cuando uno se enfrenta a una idea a uno se le estremece el cuerpo, se le pone la piel de gallina y es eso lo que me gustaría que sucediera, más que algo determinado.

¿Cuáles son los referentes iconográficos y su relación con las técnicas utilizadas? Tu usas aquí té, marcos comprados que de alguna manera hablan de estilos, épocas y formas de pensar el arte…

A ver, es un poco confuso. Yo me crié hasta más o menos los once años en las salitreras del norte de Chile y una de las cosas más preciadas ahí era el té (de hecho nos regalaban uno muy bueno). Entonces nosotros lo revendíamos a otros parientes en Antofagasta y tengo esa imagen de la cual me acuerdo mucho… es uno de los buenos recuerdos que tengo y de mi infancia me acuerdo mucho… por eso lo utilizo; y lo que me gusta es su fragilidad al trabajarlo, es como la acuarela. En este caso tiene una connotación biográfica, pero los yesos, marcos y otros elementos más bien son elecciones de carácter estético. Aquí además uso fotografías pegadas directamente al yeso, té para dibujar y grafito para las casas, que son las típicas de la arquitectura que hay alrededor de mi taller.

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¿Otro día pretende ser más en un futuro cercano? ¿Alargar su horizonte en términos de concepto en la imaginería de construcción de esta obra u otra?

Si, creo que si, de hecho este trabajo viene de un Otro día expuesto en Suecia y en el 2006 en Chile había ya hecho un trabajo que se llamó Otro maldito día y en Noruega también, y todos han ido cambiando en el camino, por eso son obras abiertas, no son conceptos estáticos, son ideas-fuerzas; lo mismo con Te devuelvo tu imagen, Frankestein y otros; son todas ideas-fuerzas que voy trabajando hasta que se agotan y así sigo con otros, y puede pasar el tiempo, les veo sentido y los vuelo a retomar.

Tú ocupas lugares. Tus obras son propuestas para lugares específicos. Un lugar es un espacio donde habita la palabra y nacen los sentidos… ¿Qué recepción esperas del concepto de la obra, tomando en cuenta que en tu carrera has enfatizado este desplazamiento de enfoque del contenido mismo de la obra hacia la cotidiana realidad de las relaciones entre la gente, cómo se inscribe esto en Otro día?

Quiero que Otro día se conciba como un texto poético, no como un relato común y lineal; no pretende contar sólo una historia.

En nuestro país tenemos referentes que articulan su búsqueda y plasman su estética con iconografías que van muy de la mano con lo sociológico, con el registro… son retratos etnográficos ¿Tu trabajo pretende ser algo en este sentido?

Yo no podría concebir obra sin ponerme en tensión y en relación con otras personas y otros contextos sociales. Cada vez que viajo es esto lo que me interesa, las sociedades, las personas… en Auckland me interesó instalarme a vivir y trabajar con los Maorís, un contexto bastante marginado de la sociedad neozelandesa.

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Tu obra denuncia la dualidad entre el nosotros y el otro, considerando lo excluyente, incluyente, una restitución de las experiencias cotidianas y comunes a todos… es notorio esto en la mayoría de tus trabajos… En Te devuelvo tu imagen, Campos de Luz y Otro día juegas continuamente con este analogismo…

Es así y a veces tiendo a eso, aunque he entrevistado a todo tipo de gente, pero es porque son los sectores que menos posibilidad de hablar han tenido, entonces tengo curiosidad. Aquí hay un discurso, son las voces no consultadas… pareciera que no tuvieran discurso pero sí. Me ha tocado hacer trabajos donde he pasado por distintos contextos sociales, pero lo que más me ha interesado son los márgenes, porque se ha negado más su posibilidad de expresión, están menos representados. De hecho, trabajo aún con la Señal 3 de La Victoria. Con ellos hice un seminario en el 2004, auspiciado por la Universidad Católica. Todo terminó con una obra de arte en las cercanías de la Galería Metropolitana, con la gente de La Victoria, y cuando clausuré el seminario les di la palabra a ellos y fue brillante, aplauso cerrado. Un proyecto en conjunto.

Hablaste en la entrevista para Artishock Radio de tu retorno a Chile en noviembre, de posibles proyectos ¿Cuáles son, de qué se tratan, y cuáles son tus próximos trabajos afuera?

Sí, quiero hacer intervenciones en Chiloé y en el Desierto de Atacama; esto aún está muy básico, muy simple: un letrero grande como de publicidad se instalará y la frase escrita será Te devuelvo tu imagen. Después lo incendiaré y registraré. Paralelamente, haré entrevistas en las que pregunto qué es para ellos la Patria. Yo he hecho muchos incendios desde los años 80, por ejemplo con la Ximena Prieto ganamos en el 82 el Tercer Concurso Nacional de Gráfica con planchas de acrílico que se quemaron en distintos paisajes chilenos.

Ahora también se viene un proyecto grande en el nuevo Centro Atlántico de Arte Moderno Palmas de Mallorca, junto a  Lotty Rosenfeld. Yo estaré con el  camión que usé en Minimal Barroco entrevistando a gente en Canarias y luego con una instalación en el museo. Serán tres meses viviendo allí. Lotty hará las cruces en un lugar muy significativo y será registrado desde un avión y más tarde en el mismo museo se llevará a cabo la retrospectiva del CADA.

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Paula Tallarico

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