Hace ya casi un año conocí en Madrid a Ernesto Burgos. Venía a  inaugurar su primera muestra individual en la ciudad. Con aires bastante conceptuales – para lo que se acostumbra a ver en las galerías españolas- su obra no se quedaba sólo en los formalismos, sino que daba un paso más allá, en un terreno poco explorado por los artistas contemporáneos. La exposición Notes in the Margin estaba cargada de sentido crítico acompañado de una buena cuota de humor. Nunca ha sido fácil respetar, menos caminar sobre la delgada línea que separa la abstracción de la realidad, y sin embargo Ernesto Burgos juega en ese terreno con absoluta libertad, dando lugar a una obra que es incluso capaz de reírse de sí misma. Hace poco tuvo su primera muestra individual en Nueva York, en la Kate Werble Gallery, galería que lo representa desde 2009. Esta vez el título ya nos introduce a una historia que quisiéramos escuchar…. The Tone was a Synthesis of all the Voices they had ever Heard.

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Ernesto Burgos, vista de instalación (The Tone was a Synthesis of all the Voices They have Ever Heard)

Burgos prepara actualmente una muestra en Chile para el 2013 en la que creo, anticipándome a los hechos, va a dar mucho de que hablar si es que la crítica chilena se anima a adentrarse en el juego de su obra. Este artista, mitad chileno mitad estadounidense, nos cuenta aquí algunos detalles sobre su experiencia como artista en Estados Unidos, principalmente sobre sus exposiciones recientes y la que está por venir.

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Ernesto Burgos, Untitled, 2008, MDF, Mesa, Pintura, 154 x 82 x 242 cm

Partamos un poco hablando de ti. Eres mitad chileno y mitad “gringo”, naciste en California, te formaste en el California College of the Arts y ya hace algunos años vives en Nueva York. Respecto a tu formación, y haciendo una comparativa con lo que significa hoy en día para un artista formarse profesionalmente, ¿cómo ha sido para ti la enseñanza en Estados Unidos? ¿Ha influido la escuela en tu obra? ¿Desde dónde nace tu trabajo?

Si, vengo de padre chileno y madre estadounidense. Nací en Estados Unidos y me fuí a Chile cuando era chico y me crié allá. Siento que me formé como persona en Chile y es una parte importante de mi vida que creó una plataforma para volver a estudiar a Estados Unidos teniendo el lado americano y el chileno. Poco a poco fui viendo las cosas desde otra perspectiva, desapegado y aferrado a ambas culturas.

Estudié pintura en California con un fuerte enfoque en la abstracción, que era lo que andaba circulando por la facultad. Durante esos años estaba creando cuadros de una manera muy constructiva, pegando todo tipo de material sobre la tela, telas que se volvían más objeto dentro del parámetro del bastidor, a veces rompiendo la línea del bastidor. Llegó un punto donde me encontré con un dilema visual y conceptual, entonces sentí la necesidad de divorciar la idea de la pintura y el juego del material. Me empecé a enfocar más en la idea del objeto o pintura libre de un marco, concentrándome más todavía en el material mismo y de lo que era capaz de hacer por sí solo, manipulado o encontrándose circunstancialmente con otro elemento cambiando su papel original. Me empecé a dar cuenta de que narrativas y metáforas podían ser emitidas desde el objeto mismo con simples gestos y hasta adquirir ciertas personalidades y actitudes.

De ahí desemboqué en Nueva York para completar un Master en Artes Visuales en el 2006 y sigo acá. Mi experiencia formativa en la universidad fue muy positiva y claro que influyó en el trabajo que estoy haciendo actualmente. Es imposible no ser influenciado por los entornos inmediatos de profesores, compañeros y la ciudad. De manera inconsciente el registro de estas experiencias y diálogos se encuentran en el trabajo.

Lo más importante ahora es poder estar trabajando acá en Nueva York siendo bombardeado constantemente de información y rodeado de otros que están en la misma dinámica. Es un estímulo con el que hay que tener un poco de cuidado por lo cambiante y orgánica que puede ser esta ciudad y más específicamente con las modas y tendencias que van y vienen cada mes con la rotación de las exposiciones. Hay que desarrollar una capacidad de abrir y cerrar las puertas del taller en los momentos oportunos.

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Ernesto Burgos, Your Presence on their Presence, 2011, hierro, telas, resina, pintura y fotografía, 210 x 134 x 112 cm

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Ernesto Burgos, Cirrus, 2010, vidrio, malla metálica, 178 x 69 x 69 cm

 

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Ernesto Burgos, 160 Characters or Less #3, 2011, madera, patas de silla, 178 x 134 x 112 cm

Creo que en tu trabajo hay dos cruces que me resultan muy interesantes: el formalismo de tus piezas, en su mayoría escultóricas, y la crítica presente en ellas. Insisto en que hay una cuota importante de sentido del humor al abarcar, sobre todo en la última muestra, el espacio privado o los objetos de uso cotidiano.

El formalismo es muy importante dentro de mi trabajo y creo que es un término que la gente tiende a malinterpretar y ocupar. Al final todo mensaje o afirmación requiere de un formalismo, que es la estructura a través de la cual el estilo y la claridad del mensaje se lleva a cabo. El proceso de trabajo conlleva una historia, desde la selección de material hasta los mismos pasos de aplicación, manipulación y construcción, que a veces requiere o descarta la necesidad de inyectar narraciones ilustrativas a un trabajo que es capaz de mantener el contenido dentro de su materialidad. La parada política logra presencia en los gestos que uno deja expuesto sobre un objeto o hasta los que se omiten. Estas decisiones son las que van por debajo de una descripción física de una obra, digamos la parte “formal”. Entonces se crea un juego interesante donde las normas o parámetros ya escritos se pueden de cierta forma tirar por la ventana y las preguntas o críticas de estos mismos parámetros logran funcionar a nivel visual, cohabitando con la crítica, aspiración y fracaso del objeto.

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Ernesto Burgos, Over Something Else, 2012, Inkjet Prints, Pinturas, Bondo, Madera, Humo, 209 x 99 x 79 cm

 

Los objetos suelen estar cargados de sus propias historias llevando la imaginación del espectador a muchos sitios diferentes. ¿Qué te llevó a pensar en utilizar unos sofás como pieza principal de tu última muestra? ¿Qué representan para ti esos sofás?

Llevo varios años trabajando con objetos encontrados, muchos de ellos muebles que voy desarmando y reconfigurando con otros materiales y formas. La verdad es que no hay una idea profunda de cómo llegué a decidir trabajar con sofás. Fue un proceso muy natural en el taller. Había hecho unas piezas con cojines y me gustó como habían resultado. Super simple… pensé cómo podía estirar un poco la idea del cojín y llegué a la conclusión de que el sofá era un cojín gigante y que si se le daba una vuelta literal y conceptual el sofá podía pasar a ser otra cosa. Ya en posición vertical no es tampoco un cambio radical pero es suficiente para poder apreciar las características del sofá de otra manera.

Con esta última muestra traté de exagerar muchas de la ideas que venía trabajando, tratando de llevarlas a un punto absurdo. Me costó agarrar el ritmo con estas piezas porque la gente me preguntaba ¿en qué andas? y les respondía: «pintando sofás”. La idea en si, o sobre papel, era absurda. Pero bueno, de ahí empecé a jugar con los lenguajes que ya existían en los sofás y poco a poco ciertas ideas fueron surgiendo. Como cada uno ya tenía ciertas características propias empecé a desarrollarlas y exagerarlas aún más para llegar a darles una cierta personalidad, un tono propio sin distanciar demasiado el contenido del sofá en si. Obviamente hay cierta información que se les podría inyectar aludiendo a lo doméstico, personal, arquitectónico, el diseño, etcétera, pero la verdad es que encuentro que está demás perderse mucho en los detalles. Esos puntos ya existen y en algún momento hay que alejarse y dejar que los elementos existentes y los que se agregan o sacan hagan lo que tengan que hacer entre ellos.

El sofá mas que ser algo que todos conocemos no tiene mucha importancia. Lo que sí tiene importancia es la capacidad que contienen las cosas o los objetos comunes, como un sofá, para transformarse y adquirir ciertos roles que no les corresponden en su forma y función inicial.

Un sofá vertical me hablaba de una escultura u objeto casi de manera barroca, donde se aprecia una escultura o se debería apreciar una escultura de todos los ángulos visuales. Se volvieron monolitos, se volvieron torpes, se volvieron cuadros o superficies de tres y cuatro planos, sin embargo se mantuvieron sofás. Fueron intervenidos de distintas maneras, unos más grotescos y otros más delicados. Quería la presencia de un rango de aplicaciones, gestos y texturas que se repartieran por el espacio contenidos en los sofás individuales. Había cosas que se repetían en distintos puntos que eran importantes para trazar una línea a través de ideas muy dispersas, uniéndolas o subrayando las diferencias entre ellas. Igual seguían siendo sofás.

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Ernesto Burgos, vista de instalación (The Tone was a Synthesis of all the Voices They have Ever Heard)

 

El nombre de la muestra en tu galería de Nueva York es absolutamente metafórico, como una declaración de ideas y sentimientos que has ido juntando: El tono era una síntesis de todas las voces que habían oído. Es como si hablaras de una composición musical, de todos esas voces que ellos, no sabemos quienes, han oído…

El título es una frase que aparece en la introducción del libro Cultural Amnesia, de Clive James, al que le hice unos cambios para ajustarla a la muestra. En la introducción, James hablaba del dilema que tuvo en encontrar una tesis específica para definir el hilo y dirección que iba a tener el libro y, si llegara a aparecer este hilo, el riesgo que podía correr al limitar las posibilidades de crecimiento de su trabajo a través de estos límites auto impuestos. Al final optó por descartar la presión de buscar estos parámetros y decidió tirar todo a la olla para ver a qué resultados se podía llegar encaminándose en contra de la logia. Esto fue muy relevante en el proceso de creación de estas esculturas y creo que el título calza perfectamente con las piezas de forma individual y con ellas en conjunto.

Los tonos son dibujados por una combinación de elementos o notas: en este caso las esculturas mismas, con características propias, funcionan como notas, y un cierto tono fue creado en el espacio como resultado de la manipulación de las piezas y de las historias asociadas a ellas como sofás.

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Ernesto Burgos, Untitled (Hand) #3, 2011, C-Print, 47 x 38,5 cm

 

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Ernesto Burgos, Untitled (Hand) #1, 2011, C-Print, 47 x 38,5 cm

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Ernesto Burgos, Untitled (Hand) #2, 2011, C-Print, 47 x 38,5 cm

 

La primera vez que vi tu obra en Madrid me pareció bastante seria, luego fui descubriendo algunos guiños a la estética kitsh y también a algunas formas del minimalismo que se combinan a la perfección. En muchos casos juegas con el rol de la publicidad, retocas imágenes conocidas para transmitir nuevos mensajes. ¿Cómo conviven en tus obras  abstracción y cultura de masas?

La serie de fotos que se presentaron en Galería The Goma en Madrid son avisos publicitarios de los años 60 y 70 de diferentes marcas de alcohol. La verdad es que al comienzo la idea no tenía mucho que ver con alcohol, ya que lo que me interesó de estos avisos era la interacción de la mano con un objeto como signo. En este caso un vaso. Empecé a quitar toda información publicitaria (texto, marca, rostros, etcétera), todo lo que había que borrar para aislar la mano y el vaso. El proceso detrás de estas imágenes es igual al de las esculturas, o por lo menos así lo veo yo. Existe una atracción inicial con el material, luego se aísla y se presenta lo que pudiera parecer importante.

Había una ironía entre los gestos o acciones de la mano con el vaso/objeto, análogo al de los gestos de un artista visual al crear una obra. Además que las imágenes, por paleta y diseño, ya tenían un aire hasta religioso, como un cura bendiciendo un vino para transformarlo en algo más sagrado. Irónico, porque de cierta manera es lo que hacemos.

Presentar estas imágenes junto a las esculturas era una forma de ridiculizar y cuestionar hasta el trabajo de uno, el mío, como notas al pie. Una especie de bibliografía, otro acercamiento y forma de manifestar el mismo proceso sin tener que físicamente intervenir, ampliando el rango o la posibilidad de una sucesión de pensamientos, el proceso y su presentación.

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Ernesto Burgos, vista de instalación (The Tone was a Synthesis of all the Voices They have Ever Heard)

Podríamos decir que a ti te interesa primero ver qué sucede de manera formal con tus piezas, con los objetos, con sus formas, en el caso los sofás, y su imagen, en el caso de las fotos, para luego jugar a comprender cómo funcionan en su contexto o descontexto. ¿Buscas ir un poco mas allá de los límites de los propios objetos, por qué no, de los trazados por los acuerdos entre nosotros mismos de lo que es o no es, por ejemplo, un sofá?

Es cierto que trato de evitar empezar un proyecto con una hipótesis, fuera de la hipótesis estética a la que tiendo a llegar. Prefiero partir siguiendo ciertos impulsos más intuitivos y a través de la investigación de estos impulsos ver a qué ideas se podría llegar.

Esto va creando una línea entre trabajos anteriores y proyectos que se realizarán después. El trabajo que no me interesa mucho es el de partir con una idea tan específica que ya casi tiene sus puertas cerradas, donde no existe mucho espacio de respiro. No me interesa perder el tiempo ilustrando ideas establecidas. Esto muchas veces, en mi opinión, crea conflictos con lo que el objeto podría llegar a ser y lo que la misma idea está imponiendo sobre él. Creo que las cosas no vienen en paquetitos perfectos donde cada elemento tiene una función específica y pensada, como la experiencia de comprarte un iPod. Existen espacios dentro de los sistemas donde las rupturas o el “glitch” logran formar parte de la estructura misma.

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Carolina Castro Jorquera

Nace en Chile, en 1982. Es curadora, y Doctora en Historia del Arte por la UAM, Madrid. Sus intereses están enmarcados por las relaciones que es capaz de establecer el arte con otras disciplinas como la ciencia y la filosofía, así como también con las diferentes dimensiones de la conciencia humana y su rol en la construcción de la historia y del presente.