Que la pintura sea sensual y sensorial son atributos propios del medio. Pero José Pedro Godoy indaga más allá de la llamada “pintura retinal”, al hacer del sujeto representado y el virtuosismo técnico elementos de enganche no sólo visual, sino también emocional, que cala en la superficie de las formas.

El desnudo masculino, el paisaje en su manifestación más salvaje, las atmósferas bucólicas, el abigarramiento del rococó, el clasicismo en la historia del arte, la idealización de la figura humana son temas con los que este joven artista chileno ha venido seduciendo al espectador, envolviéndolo en lo que el llama “la nostalgia de un estado efímero y un recuerdo vago, como un sueño”.

Godoy ha estado en el último año dedicado a la producción de un cuerpo de obra cuyo tópico sigue esta lógica de su investigación: la toma de consciencia del amor y el erotismo y su idealización en la adolescencia y juventud. En estas nuevas pinturas retoma la figura humana para someterla, en escenarios naturales de gran escala, a las diversas etapas del juego amoroso, desde la idealización y la conquista hasta el clímax y el desencanto.

José Pedro Godoy crea narrativas sobre temas universales -el amor sensual- y contingentes -el homoerotismo-, recurriendo a referentes históricos, como las Alegorías del Amor del pintor francés rococó Jean Honorè Fragonard, o Los Bañistas como motivo recurrente de pintores como Cézanne o Renoir. En una visita a su taller, Godoy nos cuenta cómo estos intereses han marcado el desarrollo de las obras que se verán en El Progreso del Amor, su última muestra individual, que se inaugura esta noche en el Museo de Artes Visuales (MAVI).

Foto: Sebastián Valenzuela

Con este trabajo vuelves a la figura humana, después de un tiempo pintando naturalezas muertas y acumulaciones de objetos de estética barroca. ¿Qué te llevó a retomar el cuerpo?

Mi primer trabajo, el más pensado y con el que quise contar algo, era sobre figura humana. Es una serie de 90 pinturas chicas de puros desnudos masculinos (Versión no oficial del desnudo masculino, 2006). Por como estaban instaladas las pinturas se armaba una especie de relato que toma como referencia el Adán de Masaccio, como desnudo humillado, y el David de Miguel Angel, como desnudo heroico. Incluía distintas imágenes tomadas de la historia del arte, de la pornografía, del cine… Era una serie sobre la representación del desnudo masculino.

Era como una especie de investigación tipológica…

Si. También era muy gay. Después que hice esta serie nunca supe muy bien cómo volver al tema del desnudo. Empecé a hacer cuadros más grandes, con imágenes más bien escenográficas. Postulé a la sala Bech con unos desnudos y no quedé, pero si quedé en otras salas con las naturalezas muertas. Cuando terminé lo de (sala) Gasco (exhibición Heliogábalo, 2010), me quedé sin ideas. Entonces me puse a estudiar, a mirar, estaba super seco.

¿Cuando te rechazaron en la Bech sentiste que era por tabú, por censura a lo que querías mostrar?

Yo creo que si, que había algo de censura y era incómodo mostrar eso.

Porque estás consciente que es un tema difícil, sobre todo aquí en Chile…

Acá se hace un atado por un tema que no debería ser. En Balmaceda Arte Joven mostré unas esculturas, que eran como pasteles, tortitas decoradas con láminas de mazapán con cuerpos, con la figura humana. Yo postulé dos veces a la Bech con esos trabajos eróticos, de pequeño formato, porque son más íntimos, te llevan a acercarte a ellos, y como la sala es pequeña, te obliga a ello. Me tentaban más los espacios grandes para exhibir mis escenarios, estos paisajes ficticios, lugares posibles o imposibles.Pero no era que no hiciera desnudos porque creyese que no iban a tener aceptación. Lo que si me pasó es que cuando expuse en la Gasco, una sala que sabemos tiene ciertos temas con los desnudos y lo político, es que me dijeron “no desnudos”. Y me dieron ganas de hacer desnudos. Por ahi llegué a estas representaciones de orgías de esculturas. Fue un pie forzado a pintar otras cosas, no más objetos, no más cristales… En un principio quería hacer retratos, paisajes y animales. Paisajes conteniendo a los personajes. Eso en términos formales. Esta exposición en el MAVI viene un poco de lo que no quedé conforme con la exposición de Gasco y con mi trabajo en general.

Foto: Sebastián Valenzuela

Foto: Sebastián Valenzuela

Foto: Sebastián Valenzuela

¿Cómo llega esta exhibición al MAVI?

Para esta muestra trabajé con Yael Rosenblut como curadora. Ideamos un proyecto donde desarrollo la obra que mostré en el Concurso Entre Ch.ACO y Finlandia 2010 (El Buen Salvaje), que habla sobre el estado prematuro del hombre frente a la naturaleza y cómo se relaciona eróticamente en ese plano. Estuve de viaje en París, Madrid y Roma, estudiando, mirando pintura rococó, pintura académica francesa y pre-Rafaelitas.

¿Qué elementos en particular extraes de esa pintura? ¿La atmósfera del paisaje, la representación de la figura humana y del desnudo?

Del Rococó rescato todo, porque es muy potente como movimiento, como refleja su época…

Y sus excesos, como lo vemos en tus trabajos de composiciones recargadas de objetos suntuosos y brillantes…

Son pinturas super seductoras porque tienen mucha información, entonces el ojo es seducido. Las atmósferas son super particulares. Y técnicamente son muy brillantes, tienen mucha libertad gestual. Técnicamente, la pintura académica pre-Rafaelita es magnífica en su traducción de la luz, la piel, los cuerpos, el pelo, la sensualidad de las personas… Más allá de su densidad discursiva es visualmente muy potente, seductora y conmovedora. Te quedas con las ganas de poder reproducir eso.

Foto: Sebastián Valenzuela

Foto: Sebastián Valenzuela

Foto: Sebastián Valenzuela

 

Y los temas… como artista te has llevado por el artificio, los mitos, lo fantasioso, lo narrativo…

Con esta exposición en el MAVI quise ser más narrativo, que se pudiesen leer distintas historias y relatos a partir de las imágenes que se presentan, y que de hecho la exposición, como un todo, sea otro relato.

Había leído que para ti el recorrido de la muestra y el orden de las pinturas son fundamentales, porque establecen una narrativa en donde la participación del espectador es activa…

No es una exposición con capítulos, pero si distintos momentos.

Volviendo a los temas, están los clásicos como Los Bañistas…

La Gallina Ciega… Hay muchas referencias a cuadros de la historia del arte. Hay composiciones que son citas literales de otros cuadros.

Tu pintura tiene una estética clásica pero incorpora ciertos elementos contemporáneos, dislocados de la corriente pictórica clásica, como lo homoerótico, lo gay, la orgía…

Si, la actitud y la ropa son contemporáneos. Y si, tiene un sentido de orgía. Son muchos grupos, como distintas posibilidades, distintos juegos amorosos, o escenas de coqueteo, la seducción, el cortejo. Es pensar la sexualidad de modo más libre. Como te comentaba, esta exposición es sobre la toma de consciencia del amor y el erotismo en la primera juventud, en la adolescencia. Son como dos caminos que están juntos pero se dividen: una cosa es el amor y otra cosa es la sexualidad, y ambos generan distintas idealizaciones. La primera vez que te enamoras le das un sentido único y eterno a eso. Pero después te vas desencantando. Y pasa lo mismo con la sexualidad. Cuando no has tenido sexo lo idealizas mucho, partes de un punto higiénico y puro, porque hay cosas que no se te ocurre pensar que también se involucran, como los olores, cuestiones químicas, fluidos, cómo tu cuerpo calza con el de la otra persona… Esto lleva al desencanto.

También hay mujeres en estas pinturas…

Las mujeres están postergadas.

¿Por qué?

Porque la presencia del hombre es mucho más fuerte. Eso es porque soy gay, y ese es el punto de vista que tengo.

Están las mujeres y también los animales, como si esto de la idealización del amor se manifestara y propagara a todas las especies y géneros, en una especie de universalidad…

Es que uno es gay, pero uno no es criado homosexualmente. Yo de chico igual me sentía atraído hacia las mujeres, y recuerdo eso. Obviamente, era una atracción higiénica, pulcra. Hacia el hombre era más carnal.

Lo que me llama la atención de estas pinturas de grupos es que los personajes están como en un momento suspendido, están pero no se involucran. Como si intentaran relacionarse pero eso nunca pasa, pero a veces también es como una coreografía…

Es como medio frígida, como medio higiénica.

Aparte de los referentes de la pintura clásica, de las cosas que viste en los museos durante tu viaje a Europa, se que pintaste con modelos y fotografías. Cuéntanos un poco del proceso de realización de tus pinturas…

No trabajo con modelos en vivo sino a partir de fotos. Trato de hacer fotos en las que no haya un punto de vista muy fotográfico porque la fotografía iene distorsiones, de repente las sombras son demasiado contrastadas o la perspectiva hace que los cuerpos se agranden o se achiquen… Trato de ser super cuidadoso en que el punto de vista sea natural, como si yo estuviese frente a estos modelos. Igual el proceso es complicado, porque tengo que conseguirme los modelos, la locación, coordinar la hora del día, sacar hartas fotos, como 500 por cada cuadro. De ahí saco una diez, pero generalmente el cuadro no se compone de una sola toma, sino de varias. Por ejemplo el cuadro del cielo es a partir de varias imágenes.

Foto: Sebastián Valenzuela

Foto: Sebastián Valenzuela

Foto: Sebastián Valenzuela

Esa pintura me gusta mucho. Me recuerda a las pinturas murales de las cúpulas de las iglesias…

Claro, la composición de ese cuadro es textual a la de una cúpula rococó. Este cuadro lo hice arrendando un estudio fotográfico, llamé como a 12 amigos modelos.

Nos hemos concentrado en los personajes, ahora cuéntame de los paisajes bucólicos y sombríos o esas escenografías de las que hablas. Porque para ti también es importante dónde se insertan, dónde se ubican esos personajes…

En espacios naturales, salvajes, pero también espacios naturales racionales, como jardines. Pero es en definitiva el personaje contenido en la naturaleza. Es la toma de consciencia de estar en la naturaleza. Yo soy de Pirque, al sur de Santiago… siempre he estado en contacto con la naturaleza. Los lugares naturales, especialmente las selvas, son muy sensuales. La naturaleza es muy poderosa en ese sentido, está muy viva.

Esa toma de consciencia es como conectarse con lo más básico y primitivo. Es el estado natural del hombre…

Por eso cuando me preguntabas de las mujeres, creo que la sexualidad de las personas está muy condicionada culturalmente. Yo no creo que uno biológicamente sea una cosa, todo lo contrario. Si la naturaleza de la sexualidad es el placer corporal que eso te genera, creo que ese placer es independiente del sujeto de esa relación. Es desprejuiciarse de todo. Si se trata de sentir la sexualidad como algo que es solo sexualidad, serían entonces las orgías donde se desenvolverían esos deseos. En cualquier caso, la exposición no tiene ningún sentido moral. Es mi punto de vista.

¿Cómo crees que reaccionará el público?

Es una exposición fácil de entender: es pintura realista, son escenas reconocibles, es bien estética, no choca. Esos relatos entonces pueden quedar más camuflados. No es una exposición violenta. Igual, por ejemplo, hay cuadros muy cuidadosamente bonitos, como ese de flores con pájaros, super nítido, super descriptivo, pero que también reproduce esa idea de ver por primera vez algo, de sorprenderte con algo, de ver los detalles.

Eso se ha perdido, con tantas imágenes vistas a diario…

Si. Mi idea es que el estímulo de esta exposición sea visual, que más allá de todo este discurso que tengo se genere esa sensación de enamoramiento, de erotizarse por primera vez.

Y que invite a mirar la pintura como pintura, o sea, como medio…

Como medio y como imagen. Son cuadros que te permiten acercarte pero que también te obligan a mirarlos desde lejos. Técnicamente, hay procedimientos distintos, hay resoluciones diferentes.

Estos formatos monumentales te permiten además entrar en la pintura e imaginarte participando de la acción…

Si, la idea es que uno como espectador se haga parte de eso. Creo que los grandes formatos tienen esa espectacularidad que te envuelven.

Igual no es espectacularidad por espectacularidad…

No. Por eso también hay cuadros chicos, que son más íntimos.

La muestra se titula El Progreso del Amor, ¿qué podemos entender por esta frase?

Eso que te comentaba de las distintas etapas del enamoramiento, y lo que eso implica para hacer el recorrido de la muestra. El primer cuadro, cuando entras a la exhibición, es esta composición de animales en blanco y negro, que están como moviéndose. Es un lugar salvaje e indomable, lujurioso. Después vienen los retratos, donde hay instancias en las que o pasó algo o va a pasar algo pero ninguna está en su clímax. Esto viene a ser como la siguiente fase, el coqueteo. Después están esos cuadros alegóricos del corazón flechado, las mariposas en el estómago. Luego, las flores con pájaros, que es como la primavera del amor. Después La Historia del Pájaro, una obra en la que un hombre y una mujer se dan un beso y el pájaro se muere, lo que vendría a representar el enamoramiento y su fin, y finalmente, El Triunfo del Amor, que es esta selva de animales, que viene a ser la consumación de ese proceso.

Claro, pero no es una serie…

No, son cuadros que se complementan, aunque igual funcionan individualmente. Espero que relaten algo en conjunto, pero no lo que yo quiero, o lo que hemos hablado cabalmente, porque la gracia del arte es abrirse a más posibilidades y discursos.

Foto: Sebastián Valenzuela

 

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.