Cristóbal Cea trabaja con temas que van desde la arquitectura urbana hasta la tecnología de la información contemporánea, entendida como una nueva forma virtual de urbanismo que moldea la manera de comunicarnos, almacenar y compartir la cultura. A través del concepto de metafísica digital, el artista chileno cuestiona la encarnación de la cultura digital en el espacio real que habitamos. En sus esculturas e instalaciones, profundiza en la tecnología como un agente de progreso global, cuyos efectos van más allá del espacio urbano, insertándose en el ámbito privado de la conciencia. Visitamos el taller de Cea, en el espacio El León, poco antes de partir a cursar estudios en medios digitales en la Rhode Island School of Design (RISD), en Providence, estado de Rhode Island, donde investiga los límites de la cultura informática y su choque con la experiencia misteriosa del amor humano, la fe y el afecto. En esta entrevista, Cea habla sobre el enfoque humanista de la tecnología digital.

Taller El León, julio 2011. Vista del espacio de Cristóbal Cea. Foto: Alejandra Villasmil

Tu eres escultor ¿Este es tu taller de ideas?

Es como un taller de ideas, pero si puede ser otra cosa, bien igual. Generalmente hago metástasis en otros lados. La obra Tacto, por ejemplo, la hice una parte en las oficinas de Coop y otra acá: transformé el living en una especie de aserradero. Este taller es chico, pero es cómodo y es cálido. Me interesan los lugares cálidos.

Comencemos por hablar sobre la idea de progreso en tu trabajo, y cómo esa noción, como dices en tu texto de obra, afecta el devenir cotidiano…

Sospecho de la idea de progreso.

Si, lo noté en ese texto. Tienes un rollo con el progreso. No es como una adversión, es como…

Cautela

Como un resquemor de tu parte…

La idea del progreso es super paradódija. Te pongo un ejemplo: los Chicago Boys (1) aquí en Chile, que manejan esa política irresponsable de la educación que no va para nada bien, y que al mismo tiempo son responsables de que haya más prosperidad acá en Chile que hace 20 años. La misma lógica mercantilista amoral que genera un sistema educativo mediocre es la que genera prosperidad económica. Si, avanzas en una cosa, pero me pregunto si avanzar en esa cosa también implica abandornar otras cosas que sí tienen un valor. Siento un poco de nostalgia.

¿Pero hablas del progreso definido cómo qué? ¿Cómo el avance tecnológico que estás explorando en tu obra más reciente, o como una idea más amplia y general del asunto?

Me estoy enfocando en el lado tecnológico porque creo que es una muy buena encarnación del progreso como ideología. La tecnología es el lugar desde donde mejor se puede observar el progreso actualmente. ¿Conoces el concepto de outsourcing (2)?

Si…

Bueno. Siempre me acuerdo que cuando era chico iba a la casa de un amigo y tocaba el timbre, y ahora lo llamo por celular. Antes no pagaba nada por avisarle que estaba en la puerta de su casa, ahora son 30 pesos por decirle: “Hola, estoy afuera”. En ese sentido, digo: “paremos un poco”. No estoy en contra del progreso, pero evaluemos cuáles son los pros y los contras. También pasa con Google, que cuando buscas una palabra y la escribes mal, Google la corrije por ti.

Pero eso lo veo más bien como una herramienta positiva del progreso. Google no te corrige para decirte que eres un tonto, que no sabes cómo escribir, está más bien brindándote una asistencia…

A mi eso lo que me da es miedo. Me pregunto; “¿No seré como un canario dentro de una jaula, que al final se le atrofian las alas? ¿No pasará algo parecido con la memoria?”. No es que la tecnología o el progreso sean malos, pero si me interesan los efectos subjetivos que tienen. No es lo que la máquina hace por ti, sino lo que la máquina te hace a ti.

Por ejemplo eso que decías del outsourcing. Si le sumas la tecnología pasa a eliminar puestos de trabajo al reemplazar la mano de obra por la máquina…

Por eso protestaban los luditas. Pero a mi me interesa más el problema del outsourcing de la intimidad, de la privacidad: le estás concediendo tu memoria a entidades externas. En ese sentido, me temo que los individuos puedan tener menos poder.

Pero tú tienes una cuenta en Facebook…

Soy completamente paradójico.

Los medios para comunicarte han variado a lo largo de la historia. Vamos progresando, aunque esto pasa tan rápido que todavía no sabemos si es para bien o para mal. Vamos hacia otra cosa…

Si, vamos hacia otra cosa, pero quiero hacer hincapié en que hay que tener ojo. El poder de la tecnología es mucho más político de lo que uno piensa, y por eso uno siempre debe tener la posibilidad de decir que no. Si no, la cosa se puede poner un poco Orwelliana.

Taller El León, julio 2011. Vista del espacio de Cristóbal Cea. Foto: Alejandra Villasmil

Tu comenzaste a hacer arte por medio de la pintura. Luego te involucraste más con la escultura y la instalación, abordando aspectos como la arquitectura urbana y los sistemas de información contemporáneos. Un ejemplo es la obra que mostraste en Sala Cero. Últimamente te has concentrado en la tecnología. ¿Podrías describir cómo fue el proceso de desarrollar una obra que hablaba sobre la tecnología a desarrollar una obra que también habla sobre la tecnología, pero utilizando el medio de la tecnología como soporte?

En el caso de mis trabajos sobre antenas de celulares me interesaba el aspecto de cómo las comunicaciones digitales aún cuando son en cierto modo metafísicas e inmateriales, también tienen una realidad tangible, sólida. Me interesaba demostrar que se encarnan en algo. En la instalación de la Sala Cero me proponía decir: “Aquí hay una cosa que es cultural, tiene un efecto en un espacio dado, y así es como se encarna, así como la fe alguna vez se encarnó en una catedral”. Google y Facebook se encarnan en estas torres, en esta infraestructura. Son objetos super crípticos. Me interesa en el fondo tener más poder sobre la tecnología, y por eso me estoy metiendo más en eso. Además, cuando chico quería ser inventor, pero después me pareció que ser artista era la forma más fácil de ser inventor.

¿Inventor en qué sentido? ¿Haciendo circuitos eléctricos y cosas por el estilo?

No, me gustaba imaginar cosas, pero con un propósito práctico. La misma idea de Tacto la tengo desde chico. El arte es un buen espacio para plantear este tipo de cosas, porque le puedes dar un espesor que va más allá de lo utilitario, y lo utilitario es algo propio del ethos del progreso. Me interesa que las cosas conmuevan más, que sean más humanas. Me complica cuando el progreso es puro utilitarismo, pura eficiencia. Yo no quiero tener una relación eficiente con mi pareja, quiero todo lo contrario. Una cultura digital tiende a tener a la eficiencia y la utilidad como paradigmas.

¿Pero cómo fue ese proceso de pasar de la pintura al objeto tecnológico?

Yo entré a la escuela de arte porque quería ser pintor, pero me costó mucho dar con una base conceptual que tuviese que ver con esta nostalgia, con el miedo a que el progreso barra con cosas que considero deben ser preservadas. Entonces me concentré mucho en el urbanismo y en estas ideas de la encarnación y del progreso. Observaba cómo cierto tipo de edificaciones de Santiago, particularmente las neoclásicas, se estaban demoliendo en ese entonces, y me parecía que esa era una buena metáfora para la relación entre progreso y memoria, sobre todo porque el neoclásico está asociado a las ideas de eternidad, simetría, duración, a valores absolutos. Cuesta entender cuál es el nervio del trabajo de uno, y con este trabajo me di cuenta de cuál era: el miedo a que las cosas desaparezcan.

¿Cómo mitigas ese miedo, con qué te conectas? ¿Con la naturaleza, por ejemplo?

Es que la naturaleza es misteriosa y la tecnología es un acertijo. La tecnología es lógica, es la lógica booleana (4), pero la naturaleza, el mundo material, análogo, tiene una cualidad misteriosa que no se puede reducir a cálculos, y supongo que esto es lo que me atrae. Yo voy a un parque y veo cómo el árbol cambia y envejece. Las tecnologías de la información lo que pueden hacer es simular esto. Yo le tengo miedo a la tecnología y estoy dentro de ella también. No soy un ludita, me molesta eso. Yo necesitaba hacer ese proyecto de Tacto porque necesitaba encarnar las cosas. Yo trabajo con un sistema parecido al método científico: parto de una hipótesis y esa hipótesis se materializa en algo, y de ese resultado saco otras hipótesis. No tengo idea en que terminaré. Siempre me acuerdo de esa frase de Bob Dylan: “An artist has got to be careful never really to arrive at a place where he thinks he’s ‘at’ somewhere. You always have to realize that you’re constantly in a state of becoming, you know? And as long as you can stay in that realm you’ll sort of be all right” (5). La vida no es algo a lo que tienes que adelantarte o definir de antes. Si te queda tiempo, si te queda vida, tienes que seguir haciéndola.

Taller El León, julio 2011. Vista del espacio de Cristóbal Cea. Foto: Alejandra Villasmil

Es un pensamiento bastante zen…

Si, es medio espiritual. Además soy Católico. Es algo…

Una combinación de cosas extrañas…

Pero no es una combinación tan rara. Fui formado en un colegio Católico y percibo que hay cierta espiritualidad latente en la idea de Internet. Si tuviera un hijo y me preguntara quién es Dios, le diría: “Dios es como Google”, omnipresente, omnisciente…

Todo lo sabe…

Hay aspectos que se desarrollaron en la Escolástica que se pueden aplicar ahora.

¿Internet es una nueva religión?

Yo creo que si, pero inconsciente, quizás sintética.Entre otras cosas, las religiones eran las que mantenían a los pueblos unidos. Europa por ejemplo no es un continente definido solamente por sus límites geográficos; Carlo Magno la unió bajo una idea de cristiandad. Y podría pensarse que las catedrales e iglesias eran las antenas celulares de esa época, mantenían al territorio metafísicamente conectado.

Internet ha generado cruzadas. A través de la web 2.0 se ha convocado actualmente a muchas protestas acá en Chile y hace no mucho contribuyó en la organización de los levantamientos en el Medio Oriente…

Si, se genera comunidad. ¿Pero qué pasa cuando una persona se muere y sigue teniendo su perfil en Facebook? Recién está naciendo está cuestión. Hay muchas preguntas respecto a todo esto que las encuentro muy fuertes. Pero volviendo a lo otro, la relación entre ciencia y espiritualidad, es algo bien escondido, pero que existe. Yo soy una paradoja, y el Catolicismo es una religión llena de contradicciones locas, partiendo por el hecho de tener a un Salvador que murió crucificado. ¿En qué otra religión le hacen culto a un tipo que lo mataron? ¿A un looser (perdedor)?

Taller El León, julio 2011. Vista del espacio de Cristóbal Cea. Foto: Alejandra Villasmil

Croquera de Cristóbal Cea. Año 2008. Foto: Alejandra Villasmil

Tienes un proyecto por ahi pendiente, que no se si lo mostrarás, The Vigil Keepers (Los Vigilantes), que precisamente vincula la religión y la tecnología. Cuéntame de esa obra…

The Vigil Keepers es un monasterio de computadores que rezan. Es una instalación de varios monitores en desuso, antiguos, como monjes de un monasterio, y que a través de un sistema mecánico –en el que aún estoy trabajando- hacen el gesto físico de orar. Este monasterio es un outsourcing de la espiritualidad. Entiendo que un monasterio, en el fondo, es un data center de la fe sin computadores. Esa es la idea. Tú dices que la tecnología elimina puestos de trabajo, pero a mí lo que me interesa es cuando la tecnología se mete en ámbitos íntimos, porque entonces vienen las preguntas de si un computador puede rezar o puede sentir preocupación por ti. Yo creo que no. Un computador no conoce la realidad del dolor y la muerte. Ahora quiero trabajar con un monasterio Benedictino para hacer teología tecnológica, para preguntarle a un monje si cree que un computador puede rezar. Quiero darle cuerpo filosófico al tema. Me gusta que mis proyectos sean como odiseas, y que su construcción tenga un carácter épico.

Eres un artista al que le gusta mucho investigar y leer. No eres un artista que produce unas diez o 20 obras al año…

Me gusta investigar. Soy un pensador que piensa con las manos. A todos nos pasa que tenemos una obra clara en la cabeza, pero a la hora de decirla o de hacerla, no fluye fácil. Para un artista, no es lo mismo hablar que hacer, o escribir que hacer. Volviendo a lo de la tecnología y la espiritualidad, estuve leyendo un libro de Sherry Turkle, una psiquiatra del MIT (Massachusetts Institute of Technology), que se llama Alone Together, donde habla de este concepto de “emoción artificial”, de unos robots creados para suplir las necesidades afectivas de los ancianos.

Como los Tamagotchi…

Ese libro también habla de los Tamagotchi y de otros fenómenos insólitos, como un hombre que prefiere a un amante robot porque encuentra que la mujer, y recibir afecto, es algo muy demandante. Pero una máquina es ontológicamente distinta a uno. Entonces a mi me da miedo que ocupen roles humanos.

Taller El León, julio 2011. Vista del espacio de Cristóbal Cea. Foto: Alejandra Villasmil

Vas a RISD a hacer un Máster en Medios Digitales. Cuéntanos de tus expectativas…

Postulé a muchas partes, pero al final me decidí por RISD. Ahí pienso aprender sobre esta relación y mundos apartes que son lo físico/análogo y lo digital/intangible. Este programa tiene muchos ramos que son acordes a eso, profesores especialistas en affective computing (computación afectiva), y se estudia la frontera entre lo digital y lo tangible. Me gusta el programa porque está muy en sintonía con lo que me interesa, que es lo humano versus lo digital. Las universidades también son como monasterios. Te dan un tiempo y un espacio para pensar. Son lugares donde se genera conocimiento, que es algo que me interesa mucho que suceda durante mi trabajo.

¿Por qué decidiste estudiar Medios Digitales?

Porque hace tiempo que me di cuenta que quería trabajar con medios electrónicos, o más que con la electrónica, con la cultura digital. Y estudiar eso en Chile es imposible, porque no lo generamos. Chile es usuario de tecnología digital; no es un productor. Entonces lo lógico era irme al lugar donde esas cosas se están generando. Y ese lugar es Estados Unidos. China puede ser ahora mismo el país más poderoso del mundo, pero son los gringos los que les dan los planos para hacer las cosas. Apple es hecho en China pero diseñado en California.

Taller El León, julio 2011. Vista del espacio de Cristóbal Cea. Foto: Alejandra Villasmil

Taller El León, julio 2011. Vista del espacio de Cristóbal Cea. Foto: Alejandra Villasmil

Hay otro proyecto en el que estás trabajando, que es como un videojuego de fútbol donde los jugadores son artistas chilenos…

El proyecto se llama Pro Evolution, como el videojuego Pro Evolution Soccer para PlayStation. Está en desarrollo. Entre los jugadores están Bernardo Oyarzún, Constanza Alarcón, José Pedro Godoy, Patrick Steeger, Felipe Muhr, Mónica Bengoa, Iván Navarro, Patrick Hamilton, Margarita Dittborn, etc… El proyecto es un poco una joda. Partió el año pasado porque nos gustaba jugar fútbol y nos dimos cuenta que podíamos crear estos avatars, diseñar caras y trasladar una serie de criterios: qué tan rápido corren, quiénes son buenos para el dribbling… Es como una clasificación. Así que el Felipe (Muhr) y yo dijimos saquémosle rendimiento a esto y hagamos una liga de arte chileno, en la que traduzcamos las cualidades de un jugador a las de un artista. Así por ejemplo, si un jugador corre muy rápido, eso se traduce en que hace muchas obras por año. Es una metodología para hacer una especie de historia del arte chileno, es como un análisis, una estadística de performance (rendimiento o desempeño). Posiblemente lo presentemos para una muestra que se llama El Medio, sobre la relación entre arte y sociedad en Chile, curada por Francisco González para el Museo de la Solidaridad. Vamos a crear tres ligas: consagrados, emergentes y recién egresados. Y vamos a ver qué equipo gana. Por ejemplo, es lógico que la Mónica (Bengoa) juegue en el equipo de Iván Navarro. Porque siempre hay como guetos. La plataforma es lúdica, pero los criterios son super serios. Es un ArtFacts (http://www.artfacts.net/) pero en versión videojuego.

¿Y los artistas que han seleccionado están al tanto de esto?

No. Eventualmente, tendremos que contactarlos para que nos den información de primera mano, para poder ser objetivos. En la exposición se va a mostrar a la manera de una instalación, donde está proyectado el juego y hay una banca de espectadores. Lo divertido va a ser la interacción de la gente, ver a los que no saben quién es cada artista y jueguen con cualquiera sin saber cuál es la historia detrás de cada uno. Porque el arte en Chile es super elitista.


Notas

(1) Chicago Boys es un término aparecido en la década de 1970 en Chile para denominar a los economistas educados en la Universidad de Chicago, bajo la dirección de los estadounidenses Milton Friedman y Arnold Harberger. Los Chicago Boys tuvieron influencia decisiva en el régimen militar de Augusto Pinochet en Chile y luego en la dictadura argentina instalada en 1976, siendo los artíficies de reformas económicas y sociales que llevaron a la creación de una política económica referenciada en la economía de mercado, de orientación neoclásica y monetarista, y a la descentralización del control de la economía. Milton Friedman acuñó el término el “milagro de Chile” (The miracle of Chile), para referirse a la obra de sus discípulos en ese país. Fuente: Wikipedia.

(2) Outsourcing, o subcontratación, es el proceso económico en el cual una empresa determinada mueve o destina los recursos orientados a cumplir ciertas tareas a una empresa externa, por medio de un contrato. Fuente: Wikipedia

(3) El ludismo (luddism en inglés) fue un movimiento obrero que adquirió auge en Inglaterra a partir del odio incondicional hacia las máquinas. Sus seguidores se llamaban ludistas o luditas (luddites en inglés), nombre que tomaron del semilegendario líder del movimiento, Ned Ludd, que fue el primero en romper un telar como protesta. El ludismo representaba las protestas de los obreros contra las industrias por los despidos y los bajos salarios ocasionados por la introducción de las máquinas. Estas revueltas eran desorganizadas y los obreros atentaban contra las máquinas, destruyéndolas.

(4) Nombrado en honor al matemático del siglo XIX, George Boole, la lógica booleana es una forma de álgebra en la que todos los valores se reducen a verdadero o falso. La lógica booleana es especialmente importante para la informática, ya que encaja perfectamente con el sistema de numeración binario, en el que cada bit tiene un valor de 1 o 0. Otra forma de verlo es que cada bit tiene un valor de verdadero o falso. Fuente: HYPERLINK “http://www.webopedia.com” www.webopedia.com

(5) “Un artista tiene que tener cuidado de nunca llegar al lugar donde cree que está. Siempre tiene que darse cuenta de que está en un constante estado de transformación” (Traducción libre de la autora). De documental de Martin Scorsese No Direction Home – Bob Dylan (2005)

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.