La noche del 1 de julio de 2011, en el espacio experimental Yono de Santiago, el artista Prem Sarjo hizo una fuerte declaración: instaló una escultura, RIP, que consistía en la palabra Yono escrita a la manera de un arreglo floral fúnebre. Esta perturbadora imagen, que bien podría leerse como una sentencia de muerte prematura a un espacio cultural que apenas está naciendo, tiene su propia lógica interna, inserta en la obra reciente del artista.

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En los últimos años, Prem Sarjo (Chile, 1965) se ha dedicado a realizar una serie de performances que cuestionan la institucionalidad política y del medio artístico, entre ellos Ravotril (1), Palabras de Otro I (2), y Fuck Bush (3). En otros actos extremos dirigidos hacia su propio cuerpo, se ha cosido la boca y se ha tatuado en la espalda y el pecho la frase Itro fil mogen, palabras del mapudungun -la lengua Mapuche- que se traducen como “La totalidad sin exclusión”.

«Estamos viviendo una revolución estudiantil y acabamos de ver el caso de (la tentativa de cierre) de la (emblemática) Galería Gabriela Mistral. Si bien es un espacio alternativo en términos de criterio curatorial, en cuanto a espacio no comercial y supuestamente libre de la censura del que financia el proyecto, es muy significativo su intento de clausura/modificación, porque demuestra la actitud del gobierno con respecto a la cultura en general, y más específico, en relación al arte contemporáneo chileno. Estamos frente a un fenómeno que revela inevitablemente nuestra propia ignorancia. La falta de apoyo y respeto por nuestra creatividad genera un ambiente de copia permanente, de búsqueda hacia afuera, de importación constante de formas y patrones de representación», comenta el artista.

Yono es un espacio expositivo que está naciendo. Es joven y su ciclo de exhibiciones es acelerado, muy vital. Pareciera que RIP declara prematuramente su muerte…

La muerte de YONO es inevitable porque es un espacio alternativo sostenido por el esfuerzo de personas interesadas en la cultura: artistas y gestores. Si bien el espacio físico pertenece a un patrocinador, el futuro de éste está vinculado a intereses absolutamente económicos y estratégicos, no culturales. Las empresas usan la cultura para blanquear o impulsar su propia imagen. Los espacios están limitados por la falta de recursos y generalmente los auspiciadores rayan la cancha reduciendo el campo de acción. Una limitación permanente donde no son aceptados pensamientos vitales sobre nuestro presente en niveles como el político, religioso, moral o sexual. Muchas veces auspicio significa suicidio. Si consideramos estos factores, podemos ver que estamos frente a un problema mayor, y RIP es un pretexto para manifestar esta realidad. En un sistema de desarrollo artístico tan precario, la muerte de los espacios es inevitable. Al final el punto no es la muerte de YONO, sino la muerte constante de los esfuerzos de las personas que queremos un soporte cultural consistente y trabajamos por él. La muerte de toda esta energía invertida que sólo queda acumulada en los actores y se desvanece en el tiempo, que no puede ser distribuida en otros, no puede convertirse en algo sólido fuera de las personas. Declarar la muerte de YONO es reconocer nuestra precariedad.

Además de su propósito estético, la corona fúnebre también se utiliza como método de meditación y simboliza ciclos de la vida. ¿El hecho de que esta obra sea efímera, debido al material del que está hecha, la convierte en un acto de reflexión sobre el paso del tiempo?

Es una obra efímera para un espacio efímero. Una reflexión sobre una situación específica que se repite en el tiempo, aquí y ahora.

Tradicionalmente, las coronas fúnebres son en forma de círculo, una figura geométrica que no tiene principio ni fin. Esto simboliza el circuito vida-muerte, y a Dios mismo. Están hechas de flores, expresiones visuales de amor, simpatía y respeto. Hay artistas que han utilizado flores en su trabajo con un resultado juguetón e irónico, como Chu Ying, Jeff Koons o Yosumasa Morimura ¿RIP busca este mismo efecto?

RIP no busca ningún efecto. De cierta manera acá solo tenemos un ¨muerto¨ y una ofrenda. Hay una situación contingente que se hace presente a través de una instalación.

Prem Sarjo cursó estudios en Arquitectura, Grabado y Arte Contemporáneo. Desde los veinte años su trabajo pictórico circuló exitosamente en el mercado artístico. Luego de vivir en Nueva York y México, el interés por el arte contemporáneo lo llevó a trabajar en objeto, video, instalación, performance y fotografía, formatos a los que ha dedicado enteramente los últimos años. Su obra -que ha viajado por América Latina, Estados Unidos, Europa y Asia- siempre se dirige a las problemáticas más sensibles del lugar donde se encuentra.

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(1) El 5 de octubre del año 2009, Prem Sarjo ingirió una sobredosis de quince miligramos de Ravotril antes de entrar a la inauguración de la primera Trienal de arte en Chile, en el Palacio de Bellas Artes de la capital. Cuando la entonces presidenta de Chile Michelle Bachelet bajó del escenario para mezclarse con el público, luego de su discurso, el artista se desplomó totalmente inconsciente junto a ella. Una mujer, tirándolo de los brazos, lo arrastró para sacarlo del lugar, cruzando la planta principal del palacio hasta llegar a la salida. Después lo hizo rodar por las escaleras. Continuó arrastrándolo, ésta vez de las piernas, por la vereda de José Miguel de la Barra hasta llegar al borde de la calle. Allí se detuvo en busca de un taxi, pero fue arrestada por la policía local que siguió la orden del jefe de escolta de la presidenta. El cuerpo de Sarjo quedó desplomado frente al museo, hasta que tiempo después una ambulancia lo hizo desaparecer de escena. Impresa en el pecho de su polera, descansaba la palabra Ravotril escrita al revés.

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Performance Ravotril (Sobredosis), Museo de Bellas Artes, Santiago de Chile, 2009

(2) En la feria de arte de Santiago ChACO, en 2009, Sarjo repartió un texto a los visitantes vistiendo una camiseta que decía: «En el mundo no hay pobreza, solo hay riqueza mal distribuida».

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Performance Palabras de Otro I, Distribución de Texto, Feria ChACO, Santiago de Chile, 2009

(3) Durante la visita del presidente George Bush a Chile, en 2004, un grupo de personas, incluido el artista, se paró con los ojos cerrados en un lugar público y frente al Museo de Bellas Artes, vistiendo camisetas que decían Fuck Bush.

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Performance FB (Manifestación silenciosa), Museo de Bellas Artes, Santiago De Chile, 2004  

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yo no

Por Rocío Casas Bulnes

Una instalación dentro de otra, éste “espacio dedicado a la difusión de las artes visuales sin ataduras comerciales y/o institucionales”. Independiente, alternativo, underground, palabras floridas para decir fuera del sistema dominante. Hay otra instalación donde éste lugar se equilibra, tambaleándose, en incoloras cuerdas flojas. Son nuestras plataformas culturales. Yo, dice la galería, y tiene voz. Automáticamente se distingue de las hermanas fuertes, las que han dejado el arte contemporáneo por detrás para construir negocios rentables, las que sobreviven convirtiéndose en flores plásticas.

Imaginando el diálogo de la primera instalación, cuando ella le habla a la segunda y viceversa, hasta que ambas se detienen para mirarse la cara desde afuera. Entrando a pensar en ello, en la desilusión de tantos tiempos, de tantos artistas que trabajan en un escenario violento e inhóspito. Viviendo el duelo, recordando a quienes lo hicieron por su propia iniciativa: difundir el arte contemporáneo como meta última, hasta que esa sea la ganancia y recompensa. Son gestos llenos de belleza que no se salvan, se deshidratan y descomponen.

Del espacio que envuelve al que es cubierto, incesante. En los días de vida para esta obra, con caídas de pétalos, trastornos de color e invasiones aromáticas, va dibujándose un perfil primero difuso. Es similar al de la galería. Ésta lleva un listado de exposiciones inmenso para su corta edad, él lleva a cuestas una producción tan grande que le pesa. Este personaje va por en medio de la muerte, de los escenarios perdidos en su trabajo, viendo el gran arte. En un movimiento desesperado resiste a dejarse caer. Dice no. Yo no. Pero aunque quiere no puede sostener la mirada en un horizonte de tierras fértiles.

Ese fin que está aquí, con un pie en la galería y otro afuera. Sólo cosa de tiempo para que una pierna alcance a su pareja, dice la obra. Muere una para volver a surgir en otras. Mientras esto sucede a la moribunda le salen flores. Están brotando entre los cadáveres. Son los trabajos que aquí han sido exhibidos. Así, no pueden conocerse los logros de yono en esta vida, pero sí se ven ya los alcances de su muerte. Las coronas fúnebres forman una tradición que viene desde mucho atrás, perdiéndose su rastro en el tiempo. A través de ellas se honra a un muerto.

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yo no (Not me*)

By  Rocío Casas Bulnes

An installation inside another one, this «space dedicated to the spread of visual arts unfettered by commerce and/or institutions.» Independent, alternative, underground, all flowery words to say outside of the dominant system. There is another installation where this place is balanced, swaying in colorless loose strings. These are our cultural platforms. Me, says the gallery, thus having a voice. It automatically distinguishes itself from her strong sisters, which have left contemporary art behind in order to build profitable businesses, surviving by becoming plastic flowers.

Imagining the first installation’s dialog, when she speaks to the second and vice versa, until both stop to look at each other’s faces from outside. Coming to think of it, the disappointment of the ages, the many artists working in a violent and inhospitable stage. Living that mourning, remembering those who did so on their own initiative: spreading contemporary art as the ultimate goal, until it becomes profit and reward. These are gestures which are full of beauty but that are not saved, they dehydrate and decompose.

From the space surrounding to the space covering, incessant. In the days lived up to this work, with falling petals, color transformations and aromatic invasions, a diffuse profile begins to be drawn. Similar to that of the gallery, which has a huge number of exhibitions at her young age, he carries a production so big that it becomes a burden. This character is in the midst of death, in the midst of the lost stages of his work, looking at great art. In a desperate move he refuses to fall. He says no. Not me. But in spite of wanting to he cannot hold his gaze on a horizon of fertile lands. That end which is here, with one foot in the gallery and the other outside of it. Only a matter of time before one reaches the other, says the piece. It dies to re-emerge in others. While this is happening flowers arise from the dying one. They are sprouting among the corpses. These are the works which have been exhibited. Thus, one cannot know yono’s achievements in this life, but one can look at the scope of its death. Wreaths are a long tradition, its trail lost in time. Through them, we honor the dead.

*“Not me” is the english translation for the gallery’s name “yono”

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.