Daniel Santiago Salguero (1985) ha venido trabajando por años con temas relacionados al transcurrir del tiempo y la experiencia de lo cotidiano mediante registros en fotografía y video que luego presenta como instalaciones. “Vengo contando días desde hace algunos años. He vivido 8.386 días, tachados ahora en el calendario romano que cuelga de la pared. Me ha parecido curioso resaltar el valor único de cada día vivido”, dice el artista colombiano, que hasta el 23 de julio exhibe una recopilación de su trabajo en la galería AFA, en una muestra titulada Contando Días Terrestres. Salguero es un artista particular y, a ratos, dos artistas particulares. Ha trabajado bajo los heterónimos de Daniel Miope y Santiago Chapeu, unos hermanos gemelos que le han permitido mitigar el “problema” de exhibir dos cuerpos de obra distintos. Es un ávido coleccionista de clips y fotografía a diario, rutinas muy acordes con la filosofía de convertir en obra su propio paso por la vida.

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Cuéntame sobre tú interés en el registro cotidiano, el diario de vida o bitácora de viaje, en las clasificaciones de las cosas que vas viendo, como un arqueólogo o un coleccionista, que va codificando, documentando, archivando…

Los proyectos de registros diarios combinan distintos intereses míos en el arte. Uno tiene que ver con estudiar el tiempo, pero de una manera más experiencial y vivencial. Por otro lado, propongo cómo el arte puede ser una herramienta de vida y no simplemente la construcción de una obra de arte. La vida cotidiana puede ser esa obra, que no es para exponer. Una obra puede ser cómo le haces el desayuno a tus hijos, o cómo vas por la calle observando y codificando las cosas que pasan. Es una experiencia muy personal. La fotografía me ayuda en esto. Son ejercicios de observación para compartir. Por eso se envían por correo. La casualidad y el accidente tiene mucho que ver con mi trabajo. No son cosas planeadas ni conceptualizadas, sino que se van alimentando de las pequeñas cosas que pasan en el camino.

Empiezan como algo bastante cotidiano, incluso juguetón y experimental, pero después le vas encontrando un sentido…

El trabajo te va diciendo cosas, te genera reflexiones.

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Contando Días Terrestres, vista de instalación, galería AFA, Santiago de Chile, 2011

¿Podríamos decir que tu obra se inscribe en lo autobiográfico y en la presentación de tu intimidad?

Pues estas obras de diarios es inevitable llamarlas autobiográficas. Son cosas muy personales. Y si, hay algo de mi intimidad que me gusta mostrar. Tengo como referentes a Félix González Torres o On Kawara, que hablan en sus obras de sus experiencias de vida. Lo que es importante hacer entender es que como artista mi experiencia de vida no es mía, sino que se puede reflejar en la de cualquier persona. No es que me quiera enaltecer o llamar la atención, sino que uno tiene que hablar desde su propia experiencia.

A lo mejor peco de voyerista o de sensacionalista, pero lo primero que me llamó la atención cuando empecé a investigar sobre tu trabajo fue lo de tu doble personalidad. ¿Cómo surge lo de los gemelos Daniel Miope y Santiago Chapeu?

Los dos trabajos de diarios que presento aquí en AFA son precisamente hechos por cada uno de ellos. En un principio se trataba de trabajos disímiles: los medios de envío a su destino (uno por correo postal, otro vía celular), los soportes y los contenidos son distintos. Los gemelos nacieron en Nueva York, cuando estaba cursando un programa de verano en The School of Visual Arts (SVA). En ese tiempo estaba desarrollando dos conjuntos de trabajo muy opuestos: un trabajo de fotografía blanco y negro, inspirado en la fotografía de calle de Nueva York de los años 50 y 60, y por otro lado quería hacer una serie con referencias a la fotografía alemana contemporánea, muy limpia, de líneas rectas y colores desaturados, de los 80 y 90. Estos dos ejercicios de diario los hizo Daniel Santiago, pero después, cuando los vi, me di cuenta que uno era el lenguaje de una persona y el otro de otra. Siempre tenía presente esa cosa de que el artista tiene una estética y debe hablar desde esa estética única. Entonces inventé esto de los hermanos, a través de un proyecto donde un hermano le hacía retratos al otro (Construcción de los Hermanos Gemelos, 2007). Ambos personajes se construían incluso físicamente.

¿Cómo?

Lo que hice fue estudiarme y clasificar todas las cosas que tengo y he hecho: mi ropa, mis viajes, mi música, mis amigos y experiencias. Las dividí y creé dos personajes a partir de eso. Sentía que había cosas en mi que no eran muy coherentes. Son dos hermanos muy estereotipados, porque fueron creados como personajes.

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Construcción de los hermanos gemelos – Daniel Miope y Santiago Chapeu. Sao Paulo, 2007.

¿Esto sucede en qué instancia? ¿Es como una performance? ¿Llegas a tu exhibición encarnado a Daniel o a Santiago?

Lo he hecho. En el 2009, en Bogotá, tenía dos individuales: una en una galería (69) y otra en la Cámara de Comercio. En una mostraba un proyecto fotográfico de tendidos eléctricos, muy limpio y super bien cuidado (Electrogramas). En la otra, exhibía un diario con cosas pegadas y el acabado era más bien sucio. Así que le di una exposición a cada uno. Es un juego.

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Electrogramas – Santiago Chapeu. Exposición Individual, Cámara de Comercio de Bogotá, 2009

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Única enciclopedia de los viajes en el tiempo tomos del I al XII – Exposición Individual, Daniel Miope, galería 69, Bogotá 2009.

La instalación Cuartos de los Hermanos Gemelos, exhibida en la feria de arte de Bogotá ArtBO del 2008, describía a través de objetos y pertenencias el mundo personal de Daniel Miope y Santiago Chapeu. ¿Cómo concebiste esa ficción?

Un curador del Centro Cultural Itaú de Sao Paulo, Eduardo Brandao, estaba encantado con esta idea de los gemelos, pero me dijo que le faltaba profundidad a los personajes. Trabajé con él durante mucho tiempo construyéndolos. El me decía: “Quiero que te vuelvas esquizofrénico y que  los veas y entiendas cómo piensa uno y cómo piensa el otro”. Llegamos a hacer incluso conversaciones entre ellos. Es que pasa lo siguiente: cada uno de ellos crea su trabajo, pero su trabajo en conjunto también es un trabajo. Entonces, a partir de esta reflexión realicé un libro de artista en el que retomo la posición de creador, titulado Las Aventuras de Daniel y Santiago en Busca del Final de la Ficción. En esa historia ambos sospechan que son una ficción, y van viajando por el mundo buscando a quién los ha creado. Tomé fotografías de ambos buscándome en sus recorridos por Chile, la Patagonia…

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Las aventuras de Daniel y Santiago en Búsqueda del Final de la Ficción, Libro de artista. Edición única. Brasil y Argentina, 2007.

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Las aventuras de Daniel y Santiago en Búsqueda del Final de la Ficción, Libro de artista. Edición única. Brasil y Argentina, 2007.

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Cuartos de los hermanos gemelos – Cuarto de Daniel Miope. Instalación. Artbo, Bogotá,2008.

Son pocos los artistas que han desdoblado su personalidad cuando crean conjuntos de obras distintas. Tu encontraste en Daniel y Santiago una solución práctica a algo que se ve como un “problema”, pero que en realidad es un tabú. Es el mercado, y no el creador, el que más espera consistencia en la obra

Si, hay mucho de eso. Hay un referente muy especial en la poesía que es Fernando Pessoa. El creó varios alteregos literarios (heterónimos): Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Álvaro de Campos y Bernardo Soares. Me parece interesante cómo él desafió al sistema y a la institución escribiendo con diferentes voces y estilos.

Tu trabajo también habla de la muerte. Esta instalación con sillas representa una línea del tiempo, la cronología de tu vida. Volvemos al tema del tiempo y el registro cotidiano…

Se llama 1985-2085 D.C y representa las diferentes etapas de la vida a través de sillas. Los ladrillos representan la vida y la muerte, o el comienzo y el fin. La cuerda es la línea de vida, que entre un ladrillo y otro atraviesa volúmenes y sufre accidentes, pasa por un montón de estados. Es también una performance privada que luego voy a registar, pero no voy a mostrar. Yo me siento en esta silla, que representa la etapa de este momento de mi vida. Me quedo desnudo por una hora y lo único que pasa es el tiempo. Es un ejercicio para hacerme consciente de este preciso momento en mi vida.

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1985-2085 D.C, sillas, piedras, cuerda, reloj. Instalación en galería AFA, Santiago, 2011. Dimensiones variables

¿Por qué no exhibes la performance ni su documentación?

Esta es la tercera vez que hago este trabajo y la idea es que se vayan guardando estos momentos en la medida en que voy avanzando en la vida.

Para verlos después en retrospectiva ¿Por qué desnudo?

Porque a lo que aspiro es a esa conciencia de entenderme en mi tiempo de vida. Tiene que ver con quitarme todo lo artificial. Sentirme despojado, simplemente yo ahi sentado. La última vez que lo hice lloré. Es como entrar en un estado de conciencia.

Es como una meditación

Es una meditación y un ejercicio performático

Cuéntame de ese cuadernito con clips

Es un cuaderno que almacena todos los clips que me voy encontrando durante el día.

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Cuadernos diarios, 2010-2011, 14 x 9 cm

¿Y cómo te encuentras tantos clips en un día?

Los voy buscando

¿Tienes la ruta de los clips?

No, yo llevo mi vida, voy haciendo mis cosas, porque no tengo tiempo como para decir: “Ya vengo, voy a buscar clips”.

Eres un coleccionista de clips

Es una especie de ritual también porque el primero apareció de una manera muy especial: había sacado un libro en una biblioteca del que estaba a punto de convertirse en mi artista favorito, José Leonilson. Encontré un clip en el piso de la biblioteca, y cuando abrí el libro de Leonilson veo una página en la que hay un diario de él, con un clip. Vi una especie de coincidencia, así que me metí el clip al bolsillo. Al otro día voy caminando y me encuentro otro clip. Y con los días empecé a coleccionarlos. Siempre hay significados cuando los encuentro. Por ejemplo, si es muy grande, ese día va a pasar algo bueno.

Qué cabalístico…

Si, pero funciona de una manera muy eficiente. Por ejemplo, un día encontré muchos clips y después más tarde fui a ver la primera ecografía de mis hijos mellizos. Pero concluyo: no es que el lenguaje de los clips es algo que funcione ni que quiera recomendárselo a la gente. Lo interesante para mi es hacer las conexiones. Lo importante es crear un lenguaje y creer en él.

¿Es una coincidencia también que tú, como los gemelos Daniel y Santiago, hayas tenido hijos mellizos?

 

Si. Es una muy grande. Es que mi vida es de muchas coincidencias. Vivo muy asombrado.

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De la serie Existí, fotografía en blanco y negro, 2006

La serie de fotografías Existí (2006), realizada en Nueva York, consiste en autorretratos “hechos para el futuro, unos 40 o 100 años, o más”. Dices que esta obra tomará su verdadero valor cuando mueras. Este trabajo se relaciona con la instalación de sillas y me evoca la idea del legado del artista ¿Es una broma, una alusión irónica al aura del artista y los 15 minutos de fama, o algo que deberíamos tomar muy en serio? Además, ¿qué es un artista? Tu no desligas el arte de tu propia vida…

Existí fue ese primer trabajo que hice en SVA, en una escuela de arte, porque me formé en medios audiovisuales y fotografía, como técnico. Me mostraron el mundo del arte contemporáneo y me dieron la libertad de hacer mi trabajo como quisiera. Me fui por el camino del autorretrato y me acordé que desde niño me gustaba fotografiar mis juguetes, para recordarlos cuando fuera grande. Hice estos autorretratos con una camiseta puesta que dice Existí. Estas fotos tiene ese carácter nostálgico del pasado, como una crónica imaginada para ser vista en el futuro. Y si, la lectura de ese trabajo se va a dar cuando me muera.

Es tu forma de inmortalizarte, a través de estos registros

Si, la fotografía es un viaje en el tiempo

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Diario a distancia, 2010, Fotografías enviadas diariamente desde el celular del artista a tres puntos de América, dibujando un triángulo en el mapa. Selección para el montaje en galería AFA, Santiago de Chile (2011)

En la serie Diario a Distancia tomaste una foto todos los días durante un año y las enviaste desde tu celular a tres galerías: una en Santiago, una en Toronto y otra en Sao Paulo. Aquí las muestras nuevamente en casi su totalidad, agrupándolas por similitudes visuales: brillos, sillas, sombras, torres de comunicaciones o embalajes que van en la parte trasera de un camión. Es como una tipología..

Son ejercicios. Más que una obra, es un proceso, una forma de estar contando a distancia dónde se está deteniendo mi mirada. Todos los días busco una imagen en medio de lo cotidiano que comunique algo. Era una manera de armar un diario día a día, porque estos tres espacios recibían las fotos y las iban imprimiendo y pegando en la pared. Para esta muestra exhibo un grupo de ellas, impresas con esta impresora que se queda acá en la galería como parte de la instalación, junto a este escritorio. Esta instalación habla del recorrido de estas imágenes: primero llegaron acá vía electrónica, ahora las imprimo y se muestran. Esta es la oficina del artista dentro de la misma exposición.

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Diario a distancia, 2010, Instalación en galería AFA, Santiago de Chile, 2011

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Diario a distancia, 2010, fotografía enviada desde el celular del artista a tres puntos de América

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Diario a distancia, 2010, fotografía enviada desde el celular del artista a tres puntos de América

En otro proyecto similar, 100 Días, enviaste por correo postal 100 fotos, una por día -enumeradas del 1 al 100- desde Montenegro (Colombia) a Sao Paulo y a Santiago de Chile. Muchas de las imágenes se perdieron y no llegaron a su destino. Después las exhibiste en Sao Paulo, en la muestra Historias de Mapas, Piratas y Tesoros: Fotografía Contemporánea Latinoamericana y en La Otra Proyectos, en Bogotá. Cuéntame de esas pérdidas…

Muchas de las que envié a Sao Paulo no llegaron. Me imagino que porque eran enviadas desde este pueblito remoto en el medio de Colombia. El proyecto consistía en mandar un informe a la civilización de lo que estaba descubriendo. Eran cosas pequeñas, de la naturaleza, pero cargadas de metáforas.

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100 Días, Selección de sobres en los que se enviaron 100 fotografías por correo postal a Sao Paulo y Santiago de Chile. Instalación en Galería AFA, Santiago de Chile, 2011

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100 Días, selección de 100  fotografías enviadas por correo postal a Sao Paulo y Santiago de Chile. Instalación en Galería AFA, Santiago de Chile, 2011

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100 Días, selección de 100  fotografías enviadas por correo postal a Sao Paulo y Santiago de Chile. Instalación en Galería AFA, Santiago de Chile, 2011

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100 Días, selección de 100  fotografías enviadas por correo postal a Sao Paulo y Santiago de Chile. Instalación en Galería AFA, Santiago de Chile, 2011

¿Cómo surgieron tus proyectos Revista Invisible, el colectivo Sociedad Invisible y Residencia en la Tierra?

La residencia es rural, queda a siete horas en carro de Bogotá. Me fui a vivir al campo para que mis hijos nacieran allá, y la fundé. Damos talleres bajo temáticas y vienen artistas de todas las disciplinas y de distintos países a desarrollar proyectos. Sociedad Invisible es un colectivo de seis personas creado hace tres años para hacer la Revista Invisible. Para cada edición online invitamos a 50 personas de todo el continente a mandar una imagen sobre un tema. También hacemos una versión impresa que regalamos. Hacemos fiestas y eventos para recaudar dinero para la impresión. No somos curadores, sino que abrimos una convocatoria para que participe el que quiera. Nosotros ponemos el espacio y la organización.

¿Qué tipo de apoyos financieros o de patrocinio han conseguido?

La Residencia en la Tierra tiene el apoyo del Ministerio de Cultura de Colombia, a través de becas para artistas que quieran ir. Financieramente se mantiene con lo que recaudamos de los talleres y las residencias. Pero falta mucho para que se mantenga bien y nos mantenga a nosotros también. La idea es que ese sea nuestro trabajo. La próxima edición de la revista tiene el patrocinio de la Embajada de España en Colombia y un museo. Además tenemos una mini agencia de publicidad y fotografía que da algo de plata y con eso apoyamos un poco los proyectos. Queremos involucrar a empresas e instituciones, pero es muy difícil, porque son proyectos muy utópicos.

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Foto: Daniel Salamanca

Foto: Daniel Salamanca

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.